Pechi Quiroga hizo ayer público lo que se sabía desde la noche que perdió las elecciones para gobernador. O tal vez desde mucho antes, consciente de que su candidatura provincial no fue más que un periplo en sus ansias de ver derrotado al MPN y de que su verdadero lugar es la Ciudad. Aquella dura derrota caló muy hondo en sus entrañas. Haber perdido en el patio de su casa no fue un hecho menor. Por eso decidió juguetear durante meses en busca del clamor popular. Algunos, los menos, se hicieron eco de ese coqueteo; otros, no tanto. Sin embargo, todos fueron parte de su súplica.
Quienes participan de la “mesa chica” del quiroguismo aseguran que las últimas mediciones y el apoyo de otros partidos por fuera del PRO y la UCR, fueron estímulos importantes que Quiroga tuvo en cuenta esta semana. Sin embargo, los más cercanos indicaron que hizo el anuncio porque era algo que ya no se podía aguantar más. Hasta se supo que muchos le pidieron que lo hiciera público cuanto antes, que dejara de hacerse el difícil porque la espera cansaba, y que no tenía sentido mantener guardado algo que ya era un secreto a voces. Y algo de verdad en eso había, porque LM Neuquén publicó en su edición del 30 de abril lo que hoy es oficial. No había que rascar el fondo del tarro para saber que Pechi no se alejaría de la noche a la mañana del Municipio, más si se tiene en cuenta que a lo largo de sus años no pudo engendrar a su sucesor. Pero claro, la incógnita estaba planteada y Pechi vio con buenos ojos jugar en ese terreno. Por eso también mantuvo a Marcelo Bermúdez firme con su candidatura, algo que no tenía asidero desde el día que se anunció.
Hoy, las especulaciones son parte del pasado. Pechi parece haber superado el coma político, y los candidatos saben que enfrente tendrán a un duro rival, ni más ni menos que al único que gobernó la capital en tres oportunidades, con muchos aciertos y grandes errores.