Es de lo peor que le puede suceder a un candidato: atravesar la mitad de una campaña y comenzar a mostrar flancos débiles. Le está pasando a Horacio Quiroga: un sector de su gabinete cuestiona un aspecto clave de su estrategia electoral. Se trata de la utilización de listas espejo (NCN y PRO), una alternativa en la que algunos ven más una forma de garantizarle un lugarcito en la Legislatura a un candidato que una manera exitosa de sumar votos para la fórmula que encabeza el intendente. No es un cuestionamiento menor. Porque en el entorno de Quiroga están los que creen que sin una “muy buena” elección provincial, esto es, en el mejor de los casos ganar, o bien, llegar segundos, queda afectada la posibilidad del archiconocido plan B: la alternativa de que Pechi vuelva a presentarse por la intendencia de la capital. Sobre esto último ayer hubo algunas nuevas pistas. Tal como lo informa este diario en la página 8, el secretario de Coordinación, Marcelo Bermúdez, fue tentado para postularse como diputado, como si fuera posible que nadie recordara que Quiroga y Mauricio Macri lo ungieron hace un mes como aspirante para el Municipio. La chance de que así la candidatura a intendente por el quiroguismo hubiera quedado vacante plantea más que nunca que Pechi tiene también un ojo puesto en la posibilidad de conservar su actual lugar en la intendencia. Parte de las tensiones que atraviesan a su gabinete también se vinculan a la estrategia de comunicación. Algunos creen que abusa de las críticas a la familia Sapag, acaso llegando al mal gusto. Y que eso pudo haber servido en una primera instancia. Le piden más propuestas, y esbozar cómo construiría una provincia con su impronta.