¡Pepee, pepee, pepee, Peque! Fiesta en Río

En una emocionante final, la judoca argentina se convirtió en la primera mujer argentina en llevarse un oro olímpico.

Río de Janeiro.- La primera medalla de oro para la Argentina llegó mucho antes de lo esperado y la encargada en traerla fue una de las grandes esperanzas criollas que tenían estos juegos. La judoca Paula Pareto escribió una de las páginas más gloriosas del deporte nacional con su victoria en la final ante a la coreana Jeong.

La Peque hizo emocionar a todo el país en el primer día de los juegos y abrazó el oro, su único objetivo por cumplir después del campeonato mundial logrado el año pasado en Kazajistán y el oro panamericano festejado en Guadalajara 2011.

A sus 30 años, Paula se ha encargado a lo largo de este tiempo de llenar sus vidrieras de trofeos y medallas, de todo tipo y color, convirtiéndose en una gloria del deporte argentino.

10ª disciplina que se consagró campeona en un Juego Olímpico para Argentina.

En esta oportunidad, con una tarde perfecta en el Arena Carioca 2, donde eliminó a la rusa Irina Dolgova, a la húngara Eva Csernoviczki, a la japonesa Ami Kondo y a la coreana Jeong para alzarse con su segunda presea olímpica.

Pareto saltó a la popularidad durante los Juegos de Beijing 2008, cuando derrotó a la coreana Pak Ok-Song y se alzó con la medalla de bronce, siendo la primera judoca nacional en subir a un podio olímpico.

"Se dio algo soñado, que no lo hubiese conseguido sin el apoyo de toda la gente que se acercó a darme buena energía". "Me hace feliz saber que en Argentina mucha gente vio mi pelea. Quiero decirles que me sentí igual de bien que ellos"."Fue muy emocionante escuchar el himno en el podio y con todos mis seres queridos ahí”.Paula Pareto. Ganadora de la medalla de oro en judo

Nacida el 16 de enero de 1986 en Vicente López, dividía su tiempo entre la natación y la gimnasia deportiva, pero a los nueve años pisó el primer tatami y fue amor a primer contacto.

Desde que obtuvo su primer torneo nacional, subir a los podios se volvió algo natural. En su adolescencia ingresó al Club Estudiantes de La Plata, donde empezó a competir profesionalmente.

La medalla de bronce justo en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro 2007 le hizo saber que se podía enfrentar a las mejores del continente y lo ratificó en Beijing 2008.

Luego, aunque no pudo repetir en Londres 2012, no perdió la paciencia y siguió puliendo su fortaleza para volver a ratificar su potencial con una racha increíble desde fines de 2014 hasta julio de 2016. En ese lapso, desde que fue eliminada en el Grand Prix de Corea del Sur, la Peque hilvanó una racha de once medallas consecutivas.

En esta nueva oportunidad, su combate decisivo tuvo una alta tensión y mantuvo en vilo a todo el país como nunca antes en la historia de la disciplina. Cuando promediaba un minuto y 58 segundos, la Peque tomó ventaja con un lance justo cuando el público brasileño comenzaba a cantar por la asiática.

Esa diferencia la mantuvo con la misma fiereza que mostró en el comienzo del día y, pese al nerviosismo, no perdió el control de la pelea. Aguantó y gritó campeona no sólo con sus familiares y entrenadores, sino también con todo un país que la siguió de cerca y apretó el puño bien alto en su honor.

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Deja tu comentario

Lo Más Leído