*Blanca, vecina de Gran Neuquén Norte, perdió gran parte de sus pertenencias. El agua llegó con el barro que arrastró desde las bardas. El interior quedó inundado y la entrada de su vivienda bloqueada. “A las 3 de la mañana empezó a entrar el agua. Fue todo tan rápido que no pude hacer nada, así que me comuniqué con un vecino y me vinieron a sacar. Estuve hasta el mediodía en lo de mi vecino. Yo soy jubilada y vivo sola. Cuando volví, tenía toda la entrada tapada con barro y también adentro de la casa. Es algo que nadie se esperaba. Es muy triste ver tu casa y todas tus cosas llenas de agua. Me da mucha pena”, contó Blanca.
* La familia Rodríguez está compuesta por cinco personas que viven en una de las casas más afectadas de Gran Neuquén Norte. Lo que más les preocupó fue la beba de un año, que debió irse con su madre a la casa de un vecino. “Nos levantó los colchones, la cuna de la beba, todo. Se nos mojó la heladera y el televisor. Esperemos que no se haya roto nada. Nosotros ahora necesitamos colchones y frazadas; pero vienen los de Gendarmería, sacan los autos de los pozos y se van. Después, nadie más. Esto era un río; no pudimos dormir en toda la noche. Además del agua se metía el barro, y eso tenés que esperar a que se seque un poco para sacarlo con la pala”, explicó Fabián, padre de la nena.
*A Darío, de la toma Primero de Septiembre, se le cayó el cerco. “Esto arrancó fuerte como a las 23, y a las 4 de la mañana se vino todo abajo. Lo peor es que no te da tiempo de nada. La casilla se me llovió toda, y al mismo tiempo la presión del agua me comía el patio. Lo que pasó es que se rompió el tubo de agua y aumentó la presión. Después pudimos ponerle algo para desviar el agua y que cayera al zanjón; si no, me llevaba la casilla entera. Tuve que sacar a mi familia, porque se me llovía justo en la parte de la térmica. Nadie vino a alcanzarme ni un pedazo de nylon. Estuve llamando a Defensa Civil toda la noche y no vino nadie”, expresó Darío.
* Dina tiene 65 años y vive hace 27 en la misma casa del barrio Cordón Colón. Su casa está a un nivel más bajo que el de sus vecinos, por lo que fue una de las más comprometidas. “En 27 años nunca me había pasado algo así. Estuvimos desde las 22.30 sacando agua con el balde, y ya a las 3 de la mañana nos ganó la lluvia. No pudimos ir a ningún lado, estuvimos toda la noche acá. El patio se llenó de agua y acá adentro también. Por suerte, las camas y los colchones se salvaron. Recién a las 16 pudimos conseguir la bomba y desagotar la casa más rápido. Si seguíamos con los baldes no íbamos a terminar más. Ahora queda el patio, pero por lo menos acá adentro se puede estar”, comentó Dina.