Por Ramiro Morales
¿A qué juega Guillermo Pereyra? La pregunta se la hicieron muchos esta semana, cuando el secretario general del poderoso gremio de los petroleros fue elegido como segundo del camionero Hugo Moyano en la nueva CGT “díscola”. Aunque fracturada de hecho, la central sindical aún tiene poder de fuego y desde allí comenzaron a surgir desde hace algunos días las principales manifestaciones opositoras al gobierno de Cristina Kirchner.
En ese juego se metió Pereyra, de buena llegada a la Casa Rosada y miembro del directorio de la nueva YPF bajo control estatal. La pregunta es cómo hará el dirigente sindical para congeniar ambas posiciones. Por lo pronto, desde lo discursivo, el dirigente salió a coquetear con ambos sectores y se presentó como el puente entre la CGT y el kirchnerismo.
Pereyra es un hombre fuerte en la provincia. Encabeza el gremio privado con mayor convocatoria y capacidad de presión. Los generosos recursos de la industria petrolera se derraman también en el sindicato, cuya caja es preciada por la clase política. Su apoyo al MPN fue explicito todas las veces que fue necesario. Trabajó para la reelección de Jorge Sapag en los yacimientos y logró colocar al petrolero Marcelo Rucci en la intendencia de Rincón. Nada Menos.
El nuevo espacio que ocupa Pereyra en el escenario nacional gravitará en la política neuquina, en momentos donde la relación entre la Provincia y Nación no pasa por su mejor momento. Al menos eso parece reflejar el discurso de sus principales referentes. Mientras que el gobernador Jorge Sapag está de gira en Washington para una serie de encuentros protocolares con organismos que eventualmente pueden financiar a la provincia, la vicegobernadora Ana Pechen pidió mejores precios para el gas desde Zapala. En una entrevista que publica hoy este medio, la senadora Nancy Parrilli, representante local de kirchnerismo, dijo que “hace falta gobernar”, cuando se la consultó por los reclamos de fondos a la Casa Rosa.
Dentro de esa pulseada, que también incluye temas cabales como la puesta en marcha de Chihuido o la autorización para la emisión de Letras del Tesoro, deberá acomodarse ahora Guillermo Pereyra, en su nueva posición estructuralmente opositora, pero discursivamente conciliadora.
De lobbies y “libre mercado”
Y si de posiciones se trata, la semana en el Concejo Deliberante capitalino dejó experiencias que bien podrían servir de fuente de inspiración para una película de Hollywood. El tratamiento de dos ordenanzas que prácticamente no despertaban pujas políticas o partidarias, derivó en un festival de lobbies, cambios de postura y argumentaciones de dudosa teoría.
“Los lobbistas me hacen entender un problema en 10 minutos, mientras que mis colaboradores tardan tres días”. La frase se la atribuyen al ex presidente estadounidense John F. Kennedy. En aquel país, el lobby o cabildeo, capacidad de presión de un sector sobre la clase política, está regulado. Aquí sucede en la práctica, pero pocos lo admiten.
En un episodio que abre la puerta a las suspicacias, varios bloques políticos, entre ellos el del MPN y el del gobernante Nuevo Compromiso Neuquino, cambiaron de opinión y rechazaron buena parte de una ordenanza que buscaba regular la publicidad de tabaco en la ciudad. La habían apoyado enteramente en comisión, pero desecharon tres artículos durante la sesión. El cambio de postura llegó tras la visita a la ciudad de un operador de la empresa Nobleza Piccardo, que maneja alrededor del 30% del mercado del tabaco a nivel nacional. Ahora, arranca un debate sobre los alcances del pedazo de normativa que sí consiguió salir del Deliberante.
Algo similar ocurrió con la guerra fría que se armó por el proyecto que buscaba poner un techo a la expansión de franquicias de helados en la ciudad. Tanto la firma Grido como la cámara local ACIPAN, cuyo presidente es el dueño de Piré, lanzaron una intensa campaña para defender sus intereses.
Más allá de los debates coyunturales como el precio del producto, la localidad debería trabajar para que el proceso de agregado de valor a la producción se realice dentro de sus fronteras y no que provenga de otras provincias. Pero la discusión no importó. El intendente Horacio Quiroga, fiel a su personalismo, vetó la ordenanza evocando el principio de la “libertad de mercado”, como si este tuviera como consecuencia directa la libertad del consumidor.
Uno de los padres de la economía, Adam Smith, abonaba la teoría de la “mano invisible”, el mercado que todo lo ordena. Decía que era este el mejor asignador de recursos. La experiencia argentina parece demostrar lo contrario: durante los '90, cuando se desguazó el Estado para dar paso al liberalismo extremo, la mitad de la población quedó afuera de sistema y todo terminó el triste estallido de. En el futuro habrá que repensar el rol que la cabe a la comuna a la hora de ordenar los resortes económicos que le corresponden. Las franquicias, todas ellas, no pueden escapar a este proceso.