Las Grutas > Piedras Coloradas no solamente es arena, sol y mar. Esta playa, situada a 5 kilómetros al sur de Las Grutas, también ofrece otras alternativas que seducen sobre todo a aquellos que poseen espíritu aventurero.
La sola presencia de la formación rocosa que, como una escollera natural frena el oleaje que llega manso a la costa, le da al lugar una característica peculiar.
Sus piezas, de múltiple tamaño e intenso color cobrizo (de allí el nombre del paraje), son una invitación para realizar emocionantes excursiones entre los peñascos.
No son pocos los que se tienden sobre las piedras para aprovechar el reflejo y lograr un dorado más notorio o, por el contrario, para refugiarse en la sombra de sus laderas.
Un enorme médano que se levanta imponente frente al cordón se ha convertido con los años en una pista de “sandboard”, una disciplina deportiva emparentada con el snowboard, pero que en vez de la nieve, se practica sobre la arena. No hace falta contar con la tabla, ya que se pueden alquilar en un local comercial, de los varios que funcionan en el lugar con distintos servicios para los veraneantes.
Otra opción que se encuentra en este sitio es la pesca embarcada. El Concejo Deliberante de San Antonio aprobó previo al comienzo de la temporada un emprendimiento particular que precisamente, ofrece salidas de pesca en una lancha. Los timoneles llevan a sus embarcaciones hacia sectores puntuales, donde los ansiosos tripulantes pueden capturar salmones, meros y chuchos, entre otras especies. Una propuesta que también aparece en la Tercera Bajada.
La gran cantidad de vehículos que suelen estacionarse en una amplia explanada de arena compactada muestran que Piedras Coloradas se convirtió en un balneario popular. También se multiplicaron los servicios que se presentan. En una decena de comercios montados en paradores en su mayoría de madera, se pueden saborear pescados y mariscos recién capturados. El aroma que escapa de esos reductos vulnera cualquier resistencia impuesta por la necesidad de un régimen.