Pigna: "Los chicos ya no aprenden en la escuela, sino en internet"

La educación primero. El historiador y autor de Mitos de la historia argentina analiza el actual déficit que atraviesa nuestro país en materia educativa y señala que la escuela ha perdido el carácter de ser la principal proveedora del saber y del conocimiento.

PABLO MONTANARO
montanarop@lmneuquen.com.ar

En plena efervescencia mundialista -de la que no es ajeno- por la buena performance de la Selección Argentina de fútbol en el Mundial de Brasil, el historiador Felipe Pigna no deja de reflexionar sobre la compleja realidad política y económica que atraviesa la Argentina, signada por el conflicto con los fondos buitre.
Conocedor de los vaivenes de la deuda externa argentina -que de hecho reflejó en uno de los tomos de la colección Mitos de la historia argentina-, Pigna consideró que en la Argentina actual existe "una clara agresión al país por parte del sistema financiero internacional y de buena parte de la sociedad argentina, con cierto nivel de representatividad absolutamente funcional a ese modelo económico”.
No deja de reconocer que, a raíz de este conflicto, el gobierno de Cristina Fernández dejó de lado otros aspectos de "gran importancia" para el país, como por ejemplo el educativo.  

¿Qué temas debería tratar el Gobierno en forma urgente?
El país tiene un alto déficit educativo, sanitario y de transporte.
En el caso de la educación, ¿considera que se perdió el punto de equilibrio?
Por un lado, se ha hecho una inversión importante con respecto a estructura, infraestructura, distribución de notebooks y de materiales. Pero el punto débil es qué hacemos con todo eso. No estoy en contra de que se provea a las escuelas de todo lo que se tenga que proveer, pero hay que acompañarlo con inversión en formación. Tenemos que pensar qué escuela queremos para el siglo XXI.
¿La escuela perdió el carácter de proveedora de conocimiento?
Exacto. Hoy los chicos no adquieren el conocimiento en la escuela,  sino que lo adquieren en internet, en los documentales que miran en la televisión. El profesor está dando clase y los chicos están buscando en Wikipedia. El saber sostuvo su nivel de monopolio en la escuela durante bastante tiempo hasta comienzo de los años 70. Nadie le discutía al profesor y se aprendía en la escuela. Actualmente no es así. Hay que pensar en un proyecto a largo plazo, pero trabajar en la urgencia, en la contención de los chicos y en la utilidad. Por ejemplo, si tenemos notebooks, trabajemos mucho con la nueva tecnología.
¿Cómo se puede volver a ese impulso que tenía la educación?
El docente tiene que saber, estar capacitado y cuidado,  contar con las condiciones necesarias para hacer su tarea. Pero el docente tiene que devolver eso que reclama con justo derecho. Tiene que ser una persona con conocimiento y que supere el conocimiento del alumno. No puede ser que el docente prepare la clase en base al manual que utiliza el alumno. Al docente de hoy le tiene que sobrar conocimiento.
En ese contexto, ¿qué responsabilidades le caben al alumno?
Tiene que ser responsable, tiene que estudiar, capacitarse y no ver a la escuela como un elemento ajeno a él o que le provoque rechazo. También al alumno hay que crearle la responsabilidad de cuidar a la escuela, de formarse y de aprovechar lo que el Estado le brinda, porque al Estado le cuesta mucho formarlo. No puede decirse que el alumno es una víctima del sistema educativo porque, con ese concepto, lo estamos transformando en un ente no pensante. Así como los chicos toman decisiones a los 16 años como ser padre o formar pareja o vivir solo, también tienen que tomar la responsabilidad de la formación sobre sí mismo. Si no estudia, le va a ir mal; si no estudia, la escuela lo va a expulsar. El carácter expulsivo, en ese sentido, no tiene nada de malo para mí.
La realidad del sistema educativo presenta la permanente disputa por el salario docente.
Me parece que, sin dejar de discutir las paritarias -que, a mi entender, deberían ser una vez al año, o a lo sumo dos veces, si hay mucha inflación-, los sindicatos docentes también deben plantearle al Estado la cuestión de la capacitación. Qué mejor que el gremio docente para capacitar a sus afiliados con apoyo del Estado. No es tan difícil. Una cosa es entender lo conflictivo salarial y otra cosa es la formación. Si el gremio se sienta con el ministro de Educación a discutir sobre el aumento salarial, no puede dejar de reclamar la organización de la formación docente.
Ser docente es una tarea para el futuro del país, porque está formando generaciones, y tiene que capacitarse. Todos los docentes hemos padecido complejas condiciones para desarrollar la tarea, con aulas sin vidrios o sin calefacción. Soy el primero en pedir los mejores salarios y las mejores condiciones; pero, una vez que las pediste, ahora se tiene que dedicar a enseñar.

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