El intendente Andrés Peressini se queja por la herencia que le dejaron sus antecesores: juicios, embargos, déficits y una superpoblación de empleados municipales. No obstante, parece dispuesto a hacer todo lo posible para que quien lo suceda (eventualmente él mismo, si es que consigue la reelección) continúe a caballo de una gestión enredada en sus propios nudos de desaciertos.
Mientras tanto, en Plottier la gente no se resigna a usar la reposera, aunque no para retozar en las frescas aguas del Limay, sino para esperar en la vereda de la oficina de Recaudaciones del municipio que un empleado les entregue un número que les permita acceder a las ventajas de un descuento por cancelación anticipada.