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Pedro Acuña mató a su ex pareja, Marisa Galdame, delante de sus dos hijos. Le dieron seis meses más de preventiva, camino al juicio por el femicidio.
La Justicia definió este jueves extender la prisión preventiva de Pedro Acuña, acusado de asesinar a puñaladas a Marisa Galdame, su expareja. Mientras avanza la causa hacia la instancia de juicio por el femicidio, la Fiscalía interviniente solicitó la medida que dejará al imputado tras las rejas por seis meses más.
La extensión de la prisión preventiva al femicida Acuña fue el resultado de una audiencia realizada en los Tribunales de General Roca. El fiscal Ricardo Romero requirió la prorroga, que finalmente fue aceptada por la jueza , Verónica Rodríguez.
Romero pidió que la preventiva se extienda por seis meses más pero la causa avanza a buen ritmo y el plazo será - tal lo definió la magistrada - hasta que se conozca la sentencia del veredicto. Por delante, acuña enfrentará la audiencia de control de acusación, que fue fijada por la Justicia para el próximo 8 de mayo, a las 9 de la mañana.
El imputado cuenta con un defensor particular ya que abandonó la defensa oficial que lo asistió luego del femicidio. Se trata del abogado Cesar Alejandro Massetta, quien ahora tiene a cargo la defensa de Pedro Acuña.
La familia de la víctima, Marisa Galdame, está representada por el abogado allense Guillermo Oviedo, quien se constituyó en querellante de la causa y cuenta con un amplia trayectoria en el derecho penal.
La medida de prorroga de la prisión preventiva fue aceptada porque la jueza, que entendió que continúan vigentes los riesgos procesales y el peligro de evasión de la Justicia.
Marisa Galdame tenía con Pedro Acuña dos hijos, ambos menores de edad, que en la madrugada del 30 de octubre pasado fueron testigos de cómo su padre atacaba a cuchillazos a su mamá, en una humilde vivienda ubicada a la vera del canal principal de riego, en el barrio Islas Malvinas de Allen.
En medio de ese momento de dramatismo y desesperación, entre los gritos y la sangre que regaba el suelo de una habitación, los niños escaparon a la casa de un vecino para pedir ayuda. El hombre resguardó a los menores en su vivienda y llamó a la policía, que llegó demasiado tarde.
Cuando los efectivos ingresaron a la casa de Marisa Garladme, el panorama era desolador. La mujer ya no presentaba signos vitales producto de las puñaladas que le había asestado su ex y Acuña yacía en el piso, también desangrándose porque había intentado cortarse el cuello con el mismo cuchillo que le dio muerte a Marisa.
Pedro Acuña fue trasladado al hospital de Allen y sobrevivió al intento de suicidio. Cuando despertó, en la terapia intensiva, dijo no recordar el atroz hecho que había cometido y preguntó por qué lo custodiaba un policía. Ni bien su condición clínica alcanzó la estabilidad, los médicos le dieron el alta y fue trasladado a un calabozo de la comisariaría Sexta de Allen.
Tras el femicidio de Marisa Galdame, vecinas y vecinos de Allen marcharon por las calles de la ciudad para pedir Justicia. El reclamo sigue vigente, mientras se aguarda que Acuña sea juzgado y condenado. En el comedor comunitario que Marisa formaba parte, su recuerdo duele cada día pero sus compañeras no bajan los brazos para exigir justicia.