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Por el cierre de Kimika, el boliche Flame sale a buscar nuevas ciudades

El único boliche LGBT de la región dejará de forma provisoria Cipolletti luego de que la Municipalidad le retire la habilitación comercial. Reclaman poder trabajar mientras se realizan las obras solicitadas.

El icónico boliche cipoleño que supo despojar de prejuicios a la cultura gay del Alto Valle, abandonará de forma provisoria la ciudad y se convertirá en una fiesta itinerante que recorrerá varias localidades. Es que en febrero pasado el Municipio le quitó la habilitación comercial al complejo Kimika, donde funcionaba el boliche, argumentando que no cumplía con las normas de seguridad.

En agosto próximo el boliche cumplirá 13 años de vida. Sus inicios fueron en el under con una entrada discreta al costado del complejo y logró a ocupar la pista central con capacidad para más de 2 mil personas. La cultura LGBT se libró de prejuicios absurdos y pudo mostrar que también existían y tenían el mismo derecho a disfrutar de la noche como cualquier persona heterosexual-cisgénero.

Pero este año, luego de estar 17 meses con las puertas cerradas producto de la pandemia y regresar con un sistema controlado de burbujas precursora en el Valle, una decisión política volvió a dejar inhabilitado a Flame. La normativa, que lo había dejado funcionar desde sus inicios, de repente se volvió muy estricta y exigía obras millonarias imposibles de cumplir al corto plazo.

Tras un mes y medio de gestiones en la que los propietarios del lugar proponían hacer las reformas exigidas pero con un permiso para funcionar en simultáneo que no llegó a buen puerto, la fiesta más convocante de la región debió salir a buscar nuevos horizontes. El primero de ellos fue Neuquén, donde ya confirmaron tres fechas en los meses de abril, mayo y junio.

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"Es una mudanza provisoria. El boliche está en obra haciendo las reformas solicitadas por bomberos y avaladas por la municipalidad. Pero como no podemos trabajar en simultáneo, debimos salir a buscar nuevos lugares. La idea es que por estos meses Flame se convierta en una fiesta itinerante que vaya girando por diferentes ciudades de Río Negro y Neuquén", explicó Aleandro Serafini, dueño de Flame.

Dijo que la idea es mantener al público que acompañó al boliche por tanto tiempo y que generó más que un lugar de fiesta, sino un espacio cultural de la comunidad.

Las primeras fechas del boliche en Neuquén están programada para el sábado 9 de abril, el 7 de mayo y el 4 de junio en el complejo Pirkas.

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Sobre el sorpresivo cierre, Serafini contó que el lugar contaba con medidas de seguridad habilitadas oportunamente en sus comienzos.

"Hace dos años atrás bomberos opinó que había que hacer modificaciones en las medidas de seguridad de la estructura y conexiones de gas y electricidad. El punto mas álgido de la discusión es la red de incendio. El sistema con el que contamos dicen que es obsoleta pese a que se cambió el sistema de bombas con mayor potencia y cantidad de equipos: se pedía 10 litros de agua por metro cuadrado y contamos con el doble", explicó Serafini.

Dijo que tras el pedido de modificaciones recibido en 2019, el boliche contrató al ingeniero Roberto Espina, recomendado por el propio municipio, para planificar las refacciones.

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"En febrero del 2020 se presenta plan de obras a bomberos para su aprobación pero el 13 de marzo cerramos por pandemia. Estuvimos 17 meses cerrados. Recién el 18 agosto de 2021 volvimos a abrir con aforo limitado. La inversión de todo el proyecto supera los 27 millones de pesos. El propietario accedió de muy buena fe, hicimos un plan de contingencia para mayor seguridad que permita trabajar mientras se hacen las obras, pero no lo permitieron", comentó el dueño de Flame.

Entre algunas cuestiones del plan, Flame propuso contar con un equipo de bomberos de forma física en el lugar junto con una unidad que iba a ser abonada como adicional por ellos.

"Nunca estuvimos en contra de las reformas, pero llevan tiempo y mucho dinero. Ahora tenemos a todo el personal cesanteado. Son mas de 40 empleados solo en Flame que suman unos 80 si contamos Space, pero muchos más por todo el trabajo indirecto entre artistas, sonidistas, iluminación, bailarines, y ni hablar de contar los taxis o la gente que vende comida afuera. Es una gran cadena que está paralizada", reclamó el empresario.

Además expresó que se suspendieron y reprogramaron unos 16 recitales y fiestas electrónicas previstas para los próximos meses.

"En pandemia fuimos ejemplo al abrir con burbujas controladas, barbijos y hasta campañas de vacunación adentro del boliche, y hoy nos convertimos en el enemigo. El intendente Di Tella está al tanto de todo y conoce las implicancias, y le pedimos que pueda estudiar este plan de contingencia de formato seguro para poder trabajar", remarcó Serafini.

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