En Neuquén, como en buena parte del país, siempre se habla de la renovación de dirigentes, pero es un concepto que se repite una y otra vez y no siempre se pone en práctica.
En la capital hay referentes que comenzaron de muy jóvenes y en pocos años demostraron que están en carrera para ocupar cargos ejecutivos o legislativos.
En el Concejo Deliberante y en la Legislatura, como en la Municipalidad y en el gobierno de la provincia, hay ejemplos suficientes de que quienes dieron un paso al frente, dejaron de lado sus actividades y apostaron a la política como forma de vida.
Camilo tiene 24 años, es un gran deportista y se está preparando para ser dentro de poco un hombre de derecho.
No hay que subestimar ni tener miedo a que los más jóvenes empiecen a meterse en la política. De hacerlo, no se pondrá nunca en práctica la tan mentada renovación que tanto necesita el país para oxigenar a la democracia.