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¿Por qué Camilo no?

Mario Cippitelli
Desde que se conoció la noticia de que le habían ofrecido una candidatura a diputado a Camilo Echevarría, el joven piloto neuquino, se generó una fuerte polémica sobre si el deportista debía aceptarla o no. Algunos decían que era muy joven, otros que no estaba preparado y hubo quienes cuestionaron que el deporte no debería asociarse con cargos políticos partidarios.
Lo cierto es que todo indica que Camilo aceptará ocupar el cupo joven –ayer deslizó que tiene “ganas de hacer cosas por Neuquén”– y para la política neuquina será un soplo de aire fresco, como seguramente lo serán quienes acepten integrar ese lugar en otros partidos.
En Neuquén, como en buena parte del país, siempre se habla de la renovación de dirigentes, pero es un concepto que se repite una y otra vez y no siempre se pone en práctica.
En la capital hay referentes que comenzaron de muy jóvenes y en pocos años demostraron que están en carrera para ocupar cargos ejecutivos o legislativos. 
En el Concejo Deliberante y en la Legislatura, como en la Municipalidad y en el gobierno de la provincia, hay ejemplos suficientes de que quienes dieron un paso al frente, dejaron de lado sus actividades y apostaron a la política como forma de vida.
Camilo tiene 24 años, es un gran deportista y se está preparando para ser dentro de poco un hombre de derecho.
No hay que subestimar ni tener miedo a que los más jóvenes empiecen a meterse en la política. De hacerlo, no se pondrá nunca en práctica la tan mentada renovación que tanto necesita el país para oxigenar a la democracia.