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¿Por qué titilan las lucecitas y los fuegos artificiales estallan en el aire?

Cómo se activan dos de los elementos que caracterizan las fiestas.
Nueva York
¿Cómo hacen las luces del arbolito para encenderse como si bailaran al son de una canción? ¿Cuál es la ciencia detrás de las formas y los colores que hacen los fuegos artificiales en el firmamento? Preguntas que quizá siempre quisiste hacer y nunca te atreviste.  
Parece natural que al hombre que inventó la primera bombita se le ocurriera poner varias de ellas en una cuerda: hablamos del estadounidense Thomas Alba Edison, quien iluminó de esta manera la entrada de su laboratorio en la Navidad de 1880, según refiere un artículo de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.
Dos años después, su socio Edward Johnson tuvo la idea de usarla para adornar el tradicional árbol navideño. Un verdadero avance tecnológico si se toma en cuenta que el método anterior consistía en llenarlo de velas encendidas. Las luces de hoy en día son de al menos dos tipos: las clásicas, de bombitas incandescentes, y las más modernas LED.
Según la página Decoded Science, las luces incandescentes se componen de filamentos de tungsteno conectados a un circuito eléctrico. Al paso de la corriente, los filamentos se calientan y producen la luz. Pero los filamentos no son los que determinan el color, sino la cubierta que los protege, que debe ser de vidrio para resistir las altas temperaturas. La cubierta se llena de un gas inerte, como el argón, que impide que el filamento se consuma mientras se quema.
En tanto, las LED utilizan diodos emisores de luz, o ledes, unos componentes optoelectrónicos desarrollados a partir de materiales semiconductores, como el fósforo.
¿Cómo se logran los efectos de encendido y apagado? La página HowStuffWorks habla de dos métodos: una simple, en la que se inserta en el circuito una bombita adaptada para recalentarse y apagarse a intervalos, provocando la reacción en el resto; y una más compleja, que implica utilizar una “caja” que controla circuitos individuales, pero integrados y secuenciados, para generar los efectos.
En cuanto a los fuegos artificiales, aunque hoy hay diseños más modernos que se lanzan con aire comprimido y estallan activados por el mecanismo electrónico de un reloj, muchos siguen funcionando a fuerza de su ingrediente original: la pólvora, explica la página ChemistryAbout. La estructura básica de un fuego artificial consiste en un receptáculo o proyectil relleno de pólvora, que al activarse -con el calor- lo hace salir disparado. Dentro del receptáculo hay esferas, estrellas o tubos que tienen diferente efecto sobre la explosión: acelerándola, retardándola, suavizándola, intensificándola o enviando los “ingredientes” del pirotécnico en diferentes direcciones. Los colores surgen de ciertos metales y óxidos que se añaden a la mezcla (por ejemplo, se usa cobre para generar el azul, calcio para el naranja y sales de litio para el rojo). El orden y la manera en que se “empaqueta” el receptáculo determina el resultado final.