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Por un remate en Londres

Algunos hijos del matrimonio de pioneros regresaron a Inglaterra. Sólo tres se quedaron en Zapala.

Una oportunidad inmobiliaria difícil de dejar pasar. Una posibilidad de comenzar una aventura hacia los confines de América. Seguramente eso fue lo que pensó un día de 1893 Ricardo Hosking Trannack cuando le dijeron que en Londres había un remate de tierras de grandes extensiones en el sur de Argentina.

Ricardo, un influyente empresario inglés que siempre pensaba en la posibilidad de hacer negocios, dudó un poco, pero finalmente concurrió a la sala donde se haría el remate de 22.870 hectáreas en el territorio nacional Neuquén.

Ese mismo año, Ricardo decidió mudar a toda la familia con destino a Argentina. Durante tres años estuvieron en Buenos Aires a la espera de que les construyeran las carretas necesarias para trasladar todas sus pertenencias a las tierras que había comprado y que se denominaban Campo Zapala. La familia se radicó y comenzó a trabajar la tierra y a criar ganado en medio de ese territorio casi virgen.

Cuando el matrimonio murió, pocos años después, dos de sus hijos vieron que esa enorme extensión de tierra, a la que ya le había llegado el ferrocarril, podría constituirse en un estratégico lugar. Por este motivo decidieron motivar la radicación de familias, donando al Estado varios terrenos para proyectar un pueblo.

El 12 de julio de 1913 el Gobierno aprobó la subdivisión de tierras y de a poco aquel caserío humilde comenzó a desarrollarse y a crecer. El tiempo determinó que Zapala se convirtiera en una gran ciudad del centro de Neuquén. Pocos todavía saben que sus orígenes están en aquel remate de tierras que se hizo en Londres y que compró un inglés aventurero sin saber demasiado bien de qué se trataba.