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Practicando la marcha atrás

La suba de los contagios puso a los gobiernos ante la chance de dar pasos hacia atrás en la cuarentena.

Ya se había dicho ante cada anuncio, ante cada flexibilización al eterno aislamiento social que la gente tomaba como una bocanada de aire fresco. Y ahora parece que esa profecía se cumplirá. Allá, y acá. El Gobierno Nacional arrancó la semana pasada con el aviso. La multiplicación de casos en el AMBA no se detiene, y en el foco de la pandemia en el país habrá una marcha atrás. ¿Hasta qué fase se retrocederá? Nadie lo sabe. Ni siquiera el Presidente. Lo que ocurra en estos días será vital para entender cuán crítica es la situación y si hay que dar varios pasos hacia atrás, hasta la fase 1, de cuarentena total, o solo uno, cerrando algunas de las puertas que se abrieron en las últimas semanas.

En Neuquén, la primera semana de la fase de “distanciamiento social” llegó de la mano de un brote preocupante en la capital. Luego de un mayo tranquilo, la última semana del mes pasado encendió las alarmas con lo que ocurrió en Balsa Las Perlas, y la primera quincena de junio mezcló muchas libertades y muchos contagios. Esa combinación llevó a que ayer el gobernador y el intendente les pidieran a los habitantes de Neuquén que eviten las reuniones sociales de hasta diez personas que se habían habilitado hace apenas unos días. No se cerró ninguna puerta aún de manera oficial. Pero es un aviso. Igual que lo que ocurre en Nación. En las semanas en las que se había proyectado el pico de contagios de una pandemia que se aplaca en Europa, que empieza a dejar atrás el horror y hasta abre sus fronteras, y ahora hace foco en América, el escenario parece volcarse a una nueva etapa de cuarentena más estricta, para que el invierno no llegue acompañada de las imágenes que tanto temor nos generaron hace tres meses.