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El teletrabjo en el país pasó del 1,8% en el primer trimestre de 2020 a casi el 13% a finales del primer año de la pandemia. En la medida en que el coronavirus tornaba más compleja la situación epidemiológica, esta modalidad de empleo también fue en ascenso. Sin embargo, el avance de la vacunación y la disminución de casos activos de COVID-19 obligaron a barajar y dar de nuevo en esta materia.
Diversos sectores de la economía comenzaron a convocar al personal que trabajaba desde sus hogares e incluso la administración pública, la neuquina entre ellas, siguió el mismo camino; así como la presencialidad educativa que, también en el caso de esta provincia, comenzará a ensayar desde mañana la presencialidad plena.
Pese a lo que se pensaba, la región patagónica es una en las que el trabajo remoto adquirió menos expansión, con apenas el 8,4% de su fuerza laboral, según lo reflejó un estudio del Centro de Estudios para la Producción (CEP XXI) dependiente del Ministerio de Desarrollo Productivo.
No obstante, desde el sector privado se comenzaron a planificar los pasos a seguir y lo que se vislumbra para el futuro cercano (a menos que las contingencias de la variable Delta obliguen a otra cosa) es la adopción de un sistema mixto (presencial y virtual) en aquellas áreas que precisen de la asistencia del personal a sus actividades.
Por el momento, estas posibilidades, u otras, no han sido analizadas a fondo en una amplia mayoría de los convenios colectivos de trabajo con los sindicatos, que parecen apuntar mayormente la atención en la caída del poder adquisitivo del salario, que, en el caso de Neuquén, alcanzó niveles preocupantes.