Por Ramiro Morales
¿Primer test electoral o la renovación del Concejo Deliberante? Las dos interpretaciones finalmente se dieron tras las reñidas e históricas elecciones que se llevaron a cabo el último domingo en la ciudad de Neuquén.
Ganó finalmente el MPN, como lo viene haciendo en cada renovación parcial del cuerpo deliberativo, pero fue un escrutinio que tuvo todos los condimentos necesarios para convertirlo en una final cabeza a cabeza y con increíbles derivaciones en el conteo final.
Como era de suponer, los ganadores salieron a festejar y a asegurar que se trataba de la elección de dos modelos y de la proyección y el simbolismo político que tenía el resultado de la elección, mientras que los que quedaron segundos optaron por la interpretación estrictamente enfocada a las cuestiones deliberativas.
¿Por qué ganó el MPN? El partido provincial hizo una apuesta fuerte personalizada en el propio gobernador que se puso al frente de la campaña. El aparato estatal trabajó intensamente en los barrios más postergados y allí fue donde hizo la diferencia. Es probable que el candidato a primer concejal Pablo Bongiovani haya sido una mejor elección que la que hizo Quiroga con el pastor David Schlereth, no por la capacidad de ambos sino por el conocimiento público que tenía la ciudadanía de cada uno de ellos. Bongiovani, hijo de una tradicional familia neuquina y artista reconocido en la ciudad, no tuvo mucho que esforzarse para que la gente supiera quién era a la hora de votarlo. En el caso de Schlereth, la cosa fue mucho más complicada porque hasta el apellido costaba imponer y recordárselo a la ciudadanía. Y esa característica también se reflejó en el resultado final, sumado también al buen trabajo que realizaron los fiscales del partido provincial a la hora de pelear voto por voto, como finalmente ocurrió.
En lo político, por más que la diferencia final haya sido de poco más de 100 sufragios, el triunfo lo capitalizó el MPN. Fue la primera de las tres batallas que se esperan de aquí a 2015.
En lo estrictamente legislativo, Quiroga tuvo también su triunfo. No logró los cuatro concejales que necesitaba para tener mayoría legislativa por primera vez en una gestión de gobierno, pero sí logró sumar dos bancas más a su equipo de concejales, que no es poco. A partir del año que viene, con la nueva composición legislativa, el oficialismo logrará romper los dos tercios a los que venía sometido desde que comenzó la gestión de gobierno. Ya no dependerá tanto de futuras y condicionadas alianzas políticas con la oposición, sino que necesitará sólo un voto más para aprobar todos los proyectos que envíe el Poder Ejecutivo al Concejo Deliberante.
Libres del Sur
Un párrafo aparte merece el también histórico resultado que consiguió Libres del Sur, partido que aspiraba a la renovación de una banca y finalmente logró dos, desplazando al Frente para la Victoria que se quedó sin ninguna.
¿Cuál es la explicación para que Libres del Sur haya prácticamente duplicado su caudal de votos en una elección como la del domingo? El partido que llevaba a Mercedes Lamarca como candidata a primera concejal tuvo un empuje de algunos sectores políticos que finalmente le dieron sus votos. Tal es el caso de los radicales anti-quiroguistas que no votarían de ninguna manera al candidato del oficialismo, pero tampoco lo harían por el MPN y le terminaron dando su apoyo a una fuerza progresista como Libres del Sur. Un voto cómodo, tal vez circunstancial, que hay que ver si se repite en futuros comicios. También pudieron haber ido a las arcas de este partido algunos votos emepenistas opositores y algunos independientes seducidos por la buena imagen de Mercedes Lamarca.
Por lo que fuera, Libres del Sur terminó como tercera fuerza y abrió aún más la profunda herida que tenía el peronismo neuquino, que a partir de estos comicios sus principales referentes no ahorraron munición para pasarse facturas y responsabilizarse mutuamente con la frágil situación en la que se encuentra ese partido en la provincia de Neuquén.
Cumplida la primera batalla, las dos principales fuerzas vuelven a las trincheras a la espera de un nuevo combate.
En el caso de Nuevo Compromiso Neuquino, deberá replantearse estrategias y enmendar aquellos errores que se cometieron para volver a tener chances en las legislativas de octubre.
En el MPN no hay tiempo ni para relajarse. La interna con Guillermo Pereyra está en su punto más caliente, por lo que el sapagismo deberá trabajar mucho de aquí al 11 de agosto para evitar sorpresas desagradables.