{# #} {# #}

ver más

Producir, una batalla perdida

La región perdió 500 hectáreas productivas en 10 años. Mandan el mercado inmobiliario y el petróleo.

Los cambios en la matriz productiva y el modelo de las ciudades generaron que algunas batallas estén casi perdidas en Neuquén. Una de ellas, por ejemplo, es la de rescatar el espíritu de la producción agrícola y la cultura del trabajo que tenían los viejos chacareros independientes de Centenario y Vista Alegre, en su momento cuna de la producción de peras y manzanas.

La aparición de la agricultura tecnificada, la incorporación del modelo extractivo de Vaca Muerta y el esquema en torno a los hidrocarburos como sostén de la economía neuquina fueron un baldazo de agua fría para un sector que, durante 70 años, generó trabajo, divisas y desarrollo regional. De acuerdo con los datos anuarios del Senasa, la región perdió 500 hectáreas productivas en una década, pasando de 1847 a 1347, solo en las plantaciones de peras y manzanas.

La mayor pérdida se produjo en Centenario, donde se pasó de 1288 a 898 hectáreas de 2011 a 2020, de acuerdo con los mismos registros. En estos números no se contabiliza la horticultura, que sí realmente tuvo un incremento en estos años producto del tesón que le puso la comunidad boliviana en el alquiler, incluso la compra, de algunas hectáreas para producir y llevar la verdura al Mercado Concentrador de Neuquén.

La pérdida del paño productivo generó la amplificación del negocio inmobiliario y la violación de todas las normas urbanas y rurales que mantenían un tipo de economía en la zona, hoy amenazada por el petróleo. Se gastaron millones en estudios y análisis, urbanísticos y sociológicos, para llegar a una conclusión: el mercado manda. Incluso, en una transición energética global donde Neuquén no está exenta y las oportunidades de hoy pueden ser pérdidas en el mañana.