Ninguna de las proyecciones en materia económica y laboral que se trazaron los principales organismos multilaterales de la región para 2021 se permite ser optimista.
Si bien en el caso de las previsiones formuladas para la CEPAL se habla de que la tasa de crecimiento será del 3,7%, se subraya que este obedecería principalmente a un rebote estadístico que, sin embargo, no alcanzará para recuperar los niveles de actividad económica prepandemia del coronavirus.
La CEPAL subraya que la recuperación del nivel de producto interno bruto (PIB) previo a la crisis será lenta y se alcanzaría recién hacia el año 2024. Esa señal positiva que se vislumbra para dentro de tres años, sin embargo, estará condicionada al impacto de la segunda ola de contagios en la región y a la efectividad de las vacunas.
Las previsiones económicas y laborales para 2021 no son alentadoras, pero no todo está perdido.
Por el lado de Organización Internacional del Trabajo, el panorama laboral no deja de ser complejo.
En su informe de perspectiva para este año presentado días atrás, la oficina para Latinoamérica de la OIT sostuvo que la situación laboral comenzó el 2020 “en terapia intensiva”
En la región, unos países podrán tener mejor suerte que otros en la recuperación económica. Pero la OIT sostiene que los estados deberían ocuparse primero de la situación epidemiológica para luego direccionar las políticas a mejorar la situación económica, social y fiscal, entre otras.
Más allá de las perspectivas técnicas de los organismos y de lo que pudiesen hacer los gobernantes, el ciudadano de a pie también tiene una cuota de alta responsabilidad en lo que vendrá.
El autocuidado aún es un recurso vital frente a una pandemia imprevisible.