Dialogar con todos los actores del sistema judicial que enfrentan la problemática del abuso infantil permitió observar no sólo una preocupación recurrente, sino la necesidad de capacitarse aún más para comprender y abordar el fenómeno.
Es una constante, a partir de la implementación del nuevo Código Procesal Penal, observar casos de abuso sexual de niños y cada vez de más corta edad.
En su mayoría son casos que se dan en espacios cerrados, sin testigos y los niños son tan chicos que no suelen comprender la magnitud del daño que han sufrido y tampoco logran verbalizarlo.
De ahí a que cuando llegan al develamiento es tan importante que todo el sistema judicial esté capacitado y sepa interpretar y dar curso a lo poco o mucho que pueda decir el menor. Un dato clave a tener en cuenta es que la Organización Mundial de la Salud y la ONU coinciden en que en los casos de abuso “generalmente los niños no mienten”. Esto lo ratifica Zulema Diaz, que lleva una década a cargo de la cámara Gesell en Neuquén. La especialista habla de un porcentaje muy bajo de casos en el que los adultos son los que interpretan mal a los chicos.
Teniendo en cuenta que cada vez son más bajas las edades de los niños abusados, la carencia de un relato jaquea al sistema salvo, como quedó demostrado en esta semana, que el chico logre hablar en otros espacios y los jueces incorporen esos testimonios. De lo contrario, la impunidad para los abusadores estaría prácticamente garantizada.
Este tipo de abuso no deja de generar repulsión y bronca en la sociedad que funda en los chicos sus expectativas y futuro. De ahí que es tan importante protegerlos bien.
El abuso infantil obliga a que todos los actores del Poder Judicial estén cada vez más capacitados en el tema.