Protesta por la política migratoria en EE.UU.

Washington (DPA) > Decenas de miles de personas marcharon ayer en Washington por la reforma migratoria, en una protesta que ha quedado un tanto opacada por la votación clave en el Congreso sobre el otro gran proyecto del gobierno de Barack Obama, la reforma del sistema de Salud.
Aun así, los manifestantes, más de 100.000 según los organizadores y procedentes de todas partes de Estados Unidos, participaron en una protesta de más de cinco horas que comenzó con una marcha desde la Casa Blanca hasta el frente del Capitolio, y que contó con la presencia de políticos, como el congresista demócrata Luis Gutiérrez y su compañero en el Senado Bob Menéndez, así como de líderes activistas y religiosos como el reverendo Jesse Jackson.
"Hemos llegado a la puerta principal de la historia de América para decir que la espera ha acabado, que el momento es ahora", dijo Gutiérrez entre gritos de "sí se puede", el lema de campaña de Obama.
"Hemos sido pacientes el tiempo suficiente, hemos pedido educadamente, hemos mostrado la otra mejilla tantas veces que nuestras cabezas no paran de dar vueltas (...) es hora de que los inmigrantes salgan de las sombras, quiero una reforma y justicia, y la quiero ya", reclamó entre vítores y aplausos de los manifestantes, que portaban pancartas con lemas como "el cambio requiere valor" u "Obama, cumple tu palabra".
Las palabras del legislador constituyen un nuevo recordatorio de que el proyecto que Obama había prometido durante su campaña realizar en su primer año de mandato y que los grupos pro inmigración esperaban que al menos comenzara a ser debatido en estas fechas, está lejos de convertirse en realidad en un futuro inmediato.
Al igual que otros muchos puntos del extenso programa de Obama, la reforma migratoria se ha visto retrasada por la prolongación durante más de un año del duro debate sobre la reforma del sistema de salud que ha dividido a los políticos y al país.
Son muchos los analistas que vaticinan que tras la dura batalla de la salud Obama no se meterá de inmediato en otra reforma tan controvertida como la migratoria, y mucho menos en un año como éste, en el que en noviembre se celebran las elecciones de medio término en las que se renovará todo el Congreso y un tercio del Senado.
Los grupos pro inmigración no han parado de recordarles a los políticos el poder de voto de la comunidad inmigrante -donde los hispanos constituyen la primera minoría- y sus expectativas de cara a la reforma prometida.

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