Un claro ejemplo de esto fue lo ocurrido con los chacareros, que durante dos semanas permanecieron apostados de la zona del ex peaje en reclamo de fondos nacionales para soliviantar la crisis estructural por la que atraviesan. Esta protesta recibió el respaldo de muchos sectores, incluso en Cipolletti se realizó una nutrida marcha en solidaridad encabezada por comerciantes. Sin embargo, con el pasar de los días, ese consenso y mucho más aún la metodología utilizada, comenzó a ser duramente cuestionada.
¿Son los cortes de ruta una solución? ¿Se consigue algo con este tipo de acciones? Si el objetivo es hacerse escuchar, claro que lo logran y con creces. Pero ¿a qué precio? Ayer, los familiares de un joven asesinado que exigen justicia impidieron el paso por los puentes durante gran parte del día. Nadie podría estar en desacuerdo con el reclamo, pero muy pocos supieron de qué se trataba. Ya el hecho de encontrar otra vez el paso bloqueado generó indignación y bronca entre los miles de valletanos que volvieron a quedar como rehenes. Lo cierto es que los puentes, que originalmente fueron construidos para unir dos provincias, en los últimos tiempos han servido justamente para lo contrario: distanciarlas.