ver más

Que no sea un pague Dios

La provincia reclama las inversiones. Neuquén hizo su aporte con el nuevo convenio laboral para Vaca Muerta.

Todo transcurría sin grandes sobresaltos. Era un discurso como el que se podía llegar a esperar. Las grandes noticias de inversiones en hidrocarburos llegan a cuentagotas, y buena parte de esa puesta en escena, que implica ir a rendir cuentas ante los diputados, pasaba por reseñar ese primer año de la gestión de gobierno y fijar esa suerte de hoja de ruta que implica un paquete de 21 leyes que ya tienen los diputados. El título, para respiro del cronista y de los 80 periodistas acreditados, llegó pasada la hora larga del discurso de Omar Gutiérrez, ayer en la apertura de sesiones ordinarias. En un modo que por inusual en él arroja pistas acerca del contexto, fijó un plazo a las productoras de petróleo (¿también a Nación?) para que confirmen las inversiones para el 2017 en la cuenca neuquina. El gobierno provincial, en buena medida, cumplió con su parte en el tan propagandizado “acuerdo petrolero”. Ese apéndice del MPN que por momentos es el gremio petrolero firmó las nuevas condiciones laborales para los yacimientos de hidrocarburos no convencionales, asumiendo de este modo un fuerte costo político, por todo lo que pierden los trabajadores. Macri prometió 5000 millones de dólares en inversión que, al parecer, se hacen esperar de más. Ayer Gutiérrez nombró a Guillermo Pereyra (¿también a su poder de daño?) justo antes de fijar un plazo: “Vamos a trabajar fuerte para que se nos cumpla la palabra de lo que hablamos en esa mesa (de negociación). Todos poníamos algo para crecer y desarrollarnos. Esas inversiones no puedan esperar. Que se anuncien en un plazo no mayor de 60 días”, dijo fijando, quizás, algo así como la dimensión de la paciencia neuquina.