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Qué son los vinos de parcela y por qué definen los precios más altos

Para darse un gusto de este tipo, hay que pensar en gastar desde 5 mil pesos en adelante. Algunos incluso trepan hasta los 50 mil.

Un movimiento de largo aliento define hoy los precios más altos del mercado de vinos. Hablamos de botellas que suponen un sabor específico de una fracción de terroir, llamados vinos de parcela. ¿Qué son y por qué escalan en precios?

La semana pasada, por ejemplo, Terrazas de Los Andes lanzó al mercado la añada de sus vinos de parcela. Cuatro Malbec que provienen de viñedos específicos –por ejemplo, Los Castaños en Paraje Altamira o El Espinillo en Gualtallary–, pero más particularmente de secciones puntuales de esos viñedos. A esas secciones se les llama parcelas, pero también polígonos, selección de hileras y algunos pocos nombres más.

Siguiendo con el ejemplo de Terrazas de Los Andes, el viñedo Los Castaños se emplea para varios estilos de vino de distintas cualidades y precios. Pero la parcela 2N, que tiene un tipo de suelo más restrictivo y, al mismo tiempo se la maneja de forma diferenciada, se emplea sólo para hacer este vino de parcela. Es, en pocas palabras, la forma de aislar un sabor específico y de acotarlo en volumen. Terrazas de los Andes, sin embargo, está lejos de ser la única que elabora vinos de parcela.

Uno de los precursores de esta tendencia fue Nicolás Catena, de bodega Catena Zapata. Con razonamiento de economista, se daba cuenta que en si se elabora vinos de un viñedo se emparejan todas las singularidades posibles. Y en un promedio, lo que se pierde, es la capacidad de encontrar algo que sea más interesante o cuyo sabor, para hablar de vinos, sea algo único. Se sabe: todo lo que es único, escaso y deseable, aumenta de precio.

Catena parceló el viñedo Adrianna de Gualtallary en fracciones menores y lanzó con la cosecha 2009 una serie de Chardonnay –White Bones y White Stones– que pusieron la piedra angular de esta tendencia, luego ampliada en 2012 con Malbec de parcelas como River Stone o Fortuna Terrae. Y así se empezó a construir una ultra gama de vinos en materia de precios.

De los suelos a la botella

Otro de los jugadores de peso en esta construcción es Sebastián Zuccardi con la bodega de Valle de Uco. En 2007 comenzó a trabajar con el terroirista Pedro Parra, quien fue redibujando sobre el mapa de las fincas un mapa de suelos. Donde había más piedras que suelo, donde había más limo que arcilla, donde había más arena y depósitos de carbonato de calcio, dibujaba segmentos que potencialmente podían aportar singularidad. Así nacieron en 2012 algunos vinos, como los íconos Finca Piedra Infinita Gravascal o Supercal, en el tope de la pirámide de precios.

Con esta construcción de sabores aisladas por fracciones de suelos, que no es nueva en el mundo pero sí lo era para la Argentina, comenzaron a desarrollarse varios Malbec. Además de los mencionados, por ejemplo, emergieron un grupo de otros vinos, como Callejón del Crimen Perlas de Parcela Semillón, Finca La Escuela Malbec La Arena, Finca Suárez Parcela Malbec o Laborum Parcela Finca Río entre muchos otros.

Además de cimentar una aproximación diferente a la elaboración, ya que cada tipo de suelo reclamó una manera de hacer enología diferente para poder subrayar el carácter, esta movida puso la piedra angular de algo más importante: un nivel de conocimiento sobre los alcances de las plantas y los lugares específicos, que llenó de nuevo sentido lo que se hace en Argentina.

Consecuencias laterales

Como consecuencia de ese conocimiento del detalle sobrevino también una repregunta sobre los promedios. Revelada la singularidad de cada parcela para definir un estilo de vino en volumen, lo que sigue a continuación es una ampliación de la oferta sumando esas particularidades a criterio. Eso es exactamente lo que sucede hoy.

Si para ello sólo tomamos el Malbec Mendoza, como la expresión de un estilo maduro de otro tiempo, hoy el mismo concepto ofrece perfiles de frescura y fruta delineada asociada a la suma de lugares específicos y una enología dedicada a esos detalles. Y en conjunto, toda la categoría Malbec crece.

De modo que partiendo del detalle más pequeño, de una parcela de pocas hileras de vid, se hicieron las preguntas pertinentes para redefinir el tablero de los vinos en general. A las parcelas se les resguarda el lugar de los más altos precios, porque la escasez limita la oferta y la demanda. El resto de los vinos subió algunos escalones cualitativos, y reacomodó la ecuación en cada segmento de precios.

Cuanto cuestan

En el mercado los vinos de parcela son los que alcanzan precios elevados en base a su escasez. Para darse un gusto con alguno de ellos, hay que pensar en gastar desde 5 mil pesos en adelante. Algunos incluso trepan hasta los 50 mil.

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