En concreto, el estudio se ha centrado en la posibilidad de buscar alternativas al grafito en la biomasa (un material biocombustible creado a partir de restos naturales) y lo hallaron en la piel de estos hongos maduros.
Algunas investigaciones anteriores habían determinado que las estructuras de estos champiñones son muy porosas. Y esta característica ofrece más espacio para el almacenamiento y la transferencia de energía, que es el componente fundamental para mejorar el rendimiento.
"Con materiales de este tipo en las baterías, los teléfonos móviles del futuro podrían mejorar su capacidad después de muchos usos, en lugar de reducirla", pronostica Brennan Campbell, estudiante de Ingeniería participante en la investigación que acaba de publicar la prestigiosa revista Nature.