Delincuentes usaron un nene de 8 años para robar y, al ser descubiertos, lo dejaron abandonado a su suerte.
Ayer descubrimos uno de los tantos robos que la Policía neuquina tapa, para evitar la "sensación de inseguridad".
En el robo que cubrimos en el barrio Utedyc, una vecina encontró dentro de un departamento interno a un chico de 8 años que los delincuentes utilizaron para filtrar por una pequeña ventana y cuando fueron descubiertos lo abandonaron a su suerte.
El pequeño, atemorizado frente a la presencia de la mujer, sólo atinó a decir: "Yo vendo dulces"; pero consigo no llevaba ni un caramelo. Huyó corriendo mientras de reojo veía cómo detenían a los familiares que lo habían llevado a robar.
Hace un tiempo que los delincuentes se valen de adolescentes para comercializar droga y robar, pero ahora redoblaron la apuesta y cualquier hijo o sobrino de menuda contextura puede ser utilizado para concretar sus fechorías.
Ahora me pregunto: ¿la Defensoría del Niño no debería rescatar a este nene que hoy tiene asociado el delito como una forma de vida? ¿No sería importante que el Estado le haga una intervención permanente para ofrecerle un futuro un poco mejor y no termine siendo otro Montecino?