Raquetas de nieve en Junín

Debuta una caminata hasta un mirador secreto en el cerro Chivo.

NEUQUÉN 
Este invierno, Junín de los Andes se suma a la amplia oferta de nieve que ofrece Neuquén. Muy cerca del circuito clásico de Chapelco pero alejado de él, en dirección al volcán Lanín, la localidad cordillerana comienza a compartir un secreto que hasta ahora sólo conocían algunos residentes: en esta temporada alta organiza “snowshoeing” (caminata con raquetas de nieve) a una zona nunca antes explorada por el turismo invernal.
Es un deporte fácil de aprender, seguro, divertido, de bajo impacto en las articulaciones y altamente recomendable para cualquier edad. Es una práctica utilizada a lo largo de milenios para desplazarse en zonas donde la nieve cubre el terreno durante meses. Con la nieve blanda –incluso virgen en buena parte del trayecto que ahora se propone por primera vez desde esta localidad cordillerana–, las raquetas facilitan caminar sin grandes esfuerzos.
Después de las buenas nevadas recientes, Junín acaba de inaugurar esta semana una excursión para embelesarse desde el mirador del cerro Chivo, a 1200 metros, después de un trekking con raquetas que dejará enamorados de la zona a los aventureros. Es apenas una hora y media de caminata en la paz que ofrece el silencio del bosque blanco, en una naturaleza que impone su presencia en toda la extensión de la subida.
En el mirador secreto, el destino final, esperan infusiones calientes y varias delicias de repostería preparadas por los habitantes de la zona -Población La Esperanza, a 37 kilómetros de Junín-, que vendrán muy bien para recuperar energías para el regreso.
Los que dan sus primeros pasos en la nieve no deben preocuparse, porque las raquetas son muy estables y además llevarán un par de bastones de esquí para mantener el equilibrio. Entre subida y bajada son tres horas de caminata, y la excursión completa -con salida y regreso a Junín en micro incluido- lleva entre cinco y seis horas.
Un guía acompaña la aventura con explicaciones interpretativas que ayudan a revalorizar la cultura y las creencias de los habitantes originarios, que son los encargados de la travesía. Es muy importante no olvidar la cámara de fotos para unas buenas selfies, para capturar el comportamiento de las aves autóctonas y para registrar en postales irrepetibles los increíbles bosques nativos, desbordados de nieve. El volcán Lanín y el valle del Hueyelthue a sus pies serán los únicos testigos de esta experiencia.
El equipo que acompaña a los caminantes está formado por profesionales universitarios especializados en turismo y en actividades físicas, junto con guías del Parque Nacional Lanín. Entre todos cooperan para optimizar el disfrute de la salida y asegurar el cuidado del medioambiente. Los grupos son de un mínimo de 8 personas y un máximo de 15, una cantidad que garantiza el ritmo adecuado para disfrutar de la montaña con tranquilidad.
Un requisito fundamental es la ropa: tiene que ser abrigada e impermeable, como la que se usa para esquiar. Antes de regresar al hotel, habrá diversión en la nieve en una zona de recreación.
 
 
Vientos de agua
Un trekking en buenas manos
 
Los responsables de esta caminata en la nieve con raquetas son integrantes de la comunidad mapuche Lafquenche, que trabajan con el nombre de Vientos de Agua Turismo Activo. 
El costo de la excursión es de  $870 para residentes, $970 para el resto y $1100 para los extranjeros (por las tarifas diferenciadas en el acceso al Parque Nacional Lanín, donde que se hace la caminata). 
Contacto: @turactivo / vaturismoactivo@gmail.com / www.vientosdeagua.com.ar / 0294 154 580180/ 551780.

 

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