Reclaman el fin de los abusos impunes

Exigieron al TSJ que no deje caer las causas.

Neuquén
Víctimas de casos de abuso sexual infantil, familiares y amigos marcharon ayer a la tarde por el centro neuquino para visibilizar el problema y generar conciencia en la sociedad.

La movilización, convocada por la Asociación de Lucha Contra la Impunidad (ALCI), formó parte de las actividades que se realizaron en la capital provincial como parte del Día Mundial para la Prevención del Abuso Infantil.

María Paz, referente de ALCI, precisó que por iniciativa de la mamá de una nena abusada "nació esta actividad, en este día que es tan importante para generar conciencia sobre el abuso que sufren nuestros chicos".

Desde el Estado se da el mensaje de que se hable, pero desde la Justicia te dan más ganas de callarte que otra cosa

El mensaje a la sociedad fue contundente: "El abuso sexual es un ultraje, una violación al cuerpo y la intimidad de los niños; es un crimen, un delito grave". La manifestación también sirvió para exigir justicia y contra la impunidad de los abusadores que no fueron condenados.

Además, se demandó que se respeten todas las leyes de protección de los derechos de los niños, niñas, y adolescentes, que haya prisión efectiva para los acusados y condenados y que no se den revinculaciones forzosas entre padres abusadores y sus hijos.

Contra la impunidad
Más temprano, ALCI se movilizó hasta el Tribunal Superior de Justicia para exigir que se aceleren las causas y que no se permita que ninguna de ellas se caiga y queden impunes. "Si una sola causa se cae es un gran agujero para la sociedad", sentenció ayer Paz. El TSJ se comprometió a otorgar una prórroga.

Paz reconoce que el Estado ha hecho campañas para que las víctimas denuncien los casos de abusos, pero afirmó que la justicia no llega y pocos casos son condenados.

Sonia, abuela de una nena abusada, se quejó porque los jueces y fiscales apuntan más a las víctimas y las madres que a los propios abusadores y cuestionó que se pongan en duda las declaraciones de los abusados.


OPINIÓN
El mensaje social hacia los niños es enloquecedor
Mónica Gatti, Integrante del equipo de atención en maltrato y abuso sexual infantil (línea 102)

La inminencia del cierre de causas judiciales originadas en denuncias de abuso sexual contra niños y adolescentes provoca en las víctimas, en sus familias y en la sociedad indignación y una profunda sensación de injusticia. El mensaje social es profundamente contradictorio y enloquecedor: les decimos a los niños "contá, denunciá" y luego se cierran las causas judiciales.

Que un niño rompa el silencio implica que atravesó el terror, rompió la parálisis, se animó. Atravesó el miedo a que no le crean y lo contó; la develación provoca siempre una crisis de proporciones incalculables. Cuando el abusador es el padre o padrastro, la madre se debate entre creer o no y tomar la decisión de proteger a sus hijos. No todas pueden hacerlo. La denuncia pone en marcha un proceso en el cual el niño pone el cuerpo, literalmente, para probar que es verdad lo que cuenta. Revisación médica y relato en cámara Gesell.

Si bien se ha avanzado en lograr que los niños tengan que declarar una sola vez en un ambiente protegido, a lo largo del tiempo se generó una industria de abogados y psicólogos peritos cuyo objetivo es defender al sospechoso, para lo cual utilizan cualquier tipo de artilugios para que las causas se cierren. Cuando la Justicia no llega a tiempo provoca un crecimiento de la violencia social, se manifiesta en las situaciones más extremas en la justicia por mano propia.

La sociedad aprendió que si no reclama ruidosamente, no hay justicia, pero la contracara de esto es la exposición pública de las pequeñas víctimas o de los adolescentes, en una sociedad en la que la crueldad en la relación con el otro es creciente. Los niños que son víctimas de un crimen tan atroz como el abuso sexual necesitan contención, protección y justicia.

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