El Cairo
El nadador de combate egipcio Ahmed Gamal Gabr, con 332,35 metros, se convirtió en el primer submarinista en descender a la mayor profundidad con tubos de oxígeno, pero sin asistencia exterior, anunció ayer el libro Guinness de los récords.
Tras 15 horas de ascenso por etapas después de un descenso de solo 12 minutos, esta verdadera proeza humana, médica y tecnológica tuvo lugar el jueves en el Mar Rojo, en Dahab.
“Ahmed Gabr estableció el récord en profundidad de una zambullida en autonomía en Dahab. El nuevo récord es de 332,35 metros”, declaró Talal Omar, el juez del Guinness que validó la prueba.
El buzo quería alcanzar los 350 metros. A esa profundidad, el agua ejerce una presión de 35 kg por centímetro cuadrado en el cuerpo.