Por SILVIA SALVAREZZA (*)
La libertad siempre es una conquista. No es algo que viene dado, y en el caso de las mujeres es donde este aspecto se va a ver con mayor claridad.
Teniendo en cuenta los análisis socioantropológicos que existen respecto del lugar para la mujer, hoy vemos crecimiento e independencia afectiva en la seriación femenina que no es para nada proporcional respecto de los hombres.
En los tiempos que corren la mascarada cayó y la mujer no es más el "potiche" que adornaba, servía, y cubría todas las faltas para que no se notaran los "agujeros" del lado masculino.
Las “babies boomers” (generación nacida entre 1946 y 1960) criaron mujeres con posibilidades de autoabastecerse sin dependencia económica y esto fue puesto en práctica por "algunas".
Una mujer es no-toda, es una y otra y otra, y entonces esto se traslada al análisis psicoanalítico. Y vemos que desde esta perspectiva lograr lo auténtico femenino es mucho más sutil y ya no por cuestiones culturales sino por estructura.
Antes las que se "animaban” eran mujeres de excepción. Hay mil ejemplos en la historia de la humanidad y cada uno tendrá en su familia alguna de éstas, que marcó tendencia.
La contemporaneidad exige otras respuestas, hay que desmitificar que todo tiempo pasado fue mejor, porque también fue peor para determinadas cuestiones.
Para finalizar y recordando a mi padre, un publicitario empedernido, me vuelve un anuncio de los años ‘70 que decía algo así con respecto a las mujeres que se atrevían:
"¡Has recorrido un largo camino muchacha!". ¿Será por eso que muchas se aventuran a enfrentar la soledad y no por ello están desoladas?
(*) Licenciada en Psicología y fundadora del Círculo de Estudios Psicoanalíticos de Neuquén y Río Negro.