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Refundidos, a refundar AFA

En días como el de ayer, en donde las pálidas nos dan dos golpes de KO en el mentón en pocas horas, más de uno se pregunta quién nos mandó a sufrir detrás de 22 tipos que corren detrás de una pelota. Al rato se nos pasa y volvemos a creer, aunque esta vez la mano viene muy difícil.

Con la herida abierta, enumerando culpables y posibles sucesores de un Bauza deslucido, peleándonos por la responsabilidad de Messi y su puteada argenta delante de todo el mundo, sospechando conspiraciones para entender por qué la FIFA se puso fanática de las sanciones de oficio y nos cortó otra vez las piernas, sacando cuentas con la lapicera en mano para firmar el repechaje con Nueva Zelanda, Tahití, Islas Salomón o Papúa Nueva Guinea, la AFA cambia hoy de timón en busca de un renacer.

Mucha lavandina habrá que usar para limpiar la casa después de tanto caos. Del de los últimos dos años, en los que nadie mandaba, y del anterior, en el que todo lo decidía uno solo. Lo de ayer en Zúrich y en La Paz fue el final menos deseado pero el más esperado para tanto desastre organizado. Sin peso en la FIFA, tensando hasta el hartazgo la cuerda después del histórico 38 a 38; sin peso en la cancha, con un equipo que no sabe jugar sin Messi (con él, 5 triunfos en 6 juegos, sin él, una victoria en 8) y que aún con Lio en cancha no sabe a lo que juega; sin un peso en los clubes, que rifan los ingresos por la TV sin ningún control, la tarea no asoma sencilla.

Mucho menos para un grupo de dirigentes que hasta hoy mismo fallaron en todo, que se sacaron los ojos por el botín económico y político que genera mandar en el fútbol argentino, que no se mostraron unidos ni capaces de enderezar un barco que se hunde camino a Rusia con demasiada gente adentro.

Mucha lavandina habrá que usar para limpiar la casa después de tanto desastre organizado.