En el primer tramo del juicio por delitos de lesa humanidad, el ex militar había sido condenado a 25 años de prisión.
Neuquén > El Tribunal Oral Federal Nº 1 de Neuquén consideró que el teniente coronel Oscar Lorenzo Reinhold fue “actor principal e indiscutido en el plan sistemático de persecución” en relación a los hechos juzgados durante la causa La Escuelita II, en la que se ventilaron los delitos de lesa humanidad cometidos en la región durante la última dictadura militar.
Así lo indicaron en los fundamentos de la sentencia que se dieron a conocer el pasado viernes. Reinhold fue condenado a 21 años de prisión por las torturas y secuestro que incluyó a 39 víctimas de este juicio, de los cuales 6 están desaparecidos. En el primer tramo de este juicio, quien fuera jefe de Inteligencia del Comando de la VI Brigada fue condenado a 25 años de prisión.
Además, los jueces señalaron que la clandestinidad e ilegalidad para ejecutar el plan sistemático de represión comprometió “de forma evidente la adquisición de pruebas directas” en su contra. Expresaron que Reinhold “era la carga visible en el Comando” (el otro era Luis Alberto Farías Barrera) recibiendo a familiares, amigos e interesados que pretendían informarse sobre el destino de quienes habían sido privados de su libertad.
A pesar de que Reinhold en su alegato negó toda responsabilidad en los hechos que se le imputaban, el tribunal destacó que esos hechos fueron “aseverados por los damnificados y testigos”, afirmaciones basadas “a través de las instancias y los años sin mayores diferencias y que siempre lo han colocado en el mismo papel”.
Los testimonios y declaración así lo ratificaron; por ejemplo el de Elsa Kristensen, hermana de Carlos, quien fue varias veces atendida en forma personal por Reinhold, como así también Elsa Rivas, esposa de Rubén Ríos, a quien el ex jefe militar reconoció que “ellos” lo tenían detenido. O el caso de Rogelio Méndez, hermano de José Delineo (aún desaparecido) y Octavio Omar, ambos detenidos en aquel tiempo.
“Después de pasar un interrogatorio acerca de las actividades de su hermano José, fue aconsejado en colaborar con su búsqueda y presentación para que no sea declarado soldado desertor del Ejército Argentino. Ese consejo, hipócritamente dado, lo fue sabiendo que José Delineo estaba detenido y secuestrado bajo su propio mando y autoridad, lo que habla a las claras de su posición frente a la labor que le tocaba cumplir y, entre otras cosas, principalmente, del desprecio a la humanidad de los detenidos y los familiares que con desesperación y escasos recursos (económicos y culturales) se acercaban a su despacho para lograr noticias de los secuestrados”, describe el fallo.
Asimismo, el texto precisa que entre otras tareas, Reinhold se dedicaba a recolectar información sobre “escenarios” y “objetivos”, como también concretar trabajos de contrainteligencia en el área, “especialmente en lo vinculado a la tarea prioritaria de ese tiempo, denominada ‘lucha contra la subversión’”.
“No soy responsable de lo que se me imputa”, dijo el propio Reinhold por videoconferencia desde el Consejo de la Magistratura de Buenos Aires, durante su alegato final en el juicio.
Luego de recalcar que siempre respetó la obediencia a los altos mandos, como ordena el Código de Justicia Militar, afirmó no haber aplicado tormentos ni haber dado la orden de hacerlo.
Así como ocurrió en 2008 -cuando fue condenado a 25 años-, los familiares de víctimas sobrevivientes y desaparecidas reconocieron que Reinhold los atendía en el Comando con los pies sobre el escritorio, negando la presencia de los detenidos en alguna dependencia militar y dando clases de moral.