En qué consiste la responsabilidad social empresaria? Tarea de nombre pomposo pero contornos algo difusos, sus antecedentes podrían remontarse -por ejemplo- al cooperativismo del siglo XIX, que buscaba armonizar eficacia empresaria con democracia, justicia distributiva, autoayuda y, a la vez, colaboración con la comunidad. Algo así como servir a la sociedad con productos útiles y en condiciones justas. Dos siglos después, la huella empresaria ha sido tan profunda y el resultado tan controvertido que se apela a la sigla RSE para reparar la imagen desteñida que la gente en general tiene de las corporaciones empresarias. Y a tono con estos tiempos, ahí conviven ahora la seguridad y salud laboral, el respeto al medio ambiente (manejo de residuos, correcto uso del agua, eficiencia energética), los derechos humanos y palabras lustrosas como ética y lucha contra la corrupción. En Neuquén, por fuera de lo que cada empresa se muestra dispuesta a hacer socialmente para mejorar su imagen externa, surgieron voces de reclamo a partir de las enormes ganancias que promete la vaca lechera de Vaca Muerta. Ejemplos: a las petroleras se les ha reclamado reparar las rutas que transitan sus camiones; y a Coto, que pague tierras que se utilizaron para abrir la calle de acceso al híper. Es buena hora, entonces, de debatir qué, cómo y cuánto pueden/deben aportar las empresas en beneficio de la sociedad que las recibe. Y esto, más allá de lo que les corresponda pagar en impuestos, tasas y etcéteras legales. No se trata de lo que establece la ley. El tema es si corresponde exigir “resarcimientos” no monetarios a cambio de ganancias. Y, si es así, con qué criterio y prioridades el Estado debe plantear el pedido y controlar su ejecución.