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Retrato del prostituyente

Neuquén > En su libro “Ir de putas”, el psicoanalista Juan Carlos Volnovich aborda el tema de por qué un hombre se hace prostituyente, consumidor de prostitución.
El libro publicado por Editorial Topia surgió en 2004 cuando Volnovich se dio cuenta de que la mayoría de sus pacientes habían asegurado tener relaciones con prostitutas. El especialista comentó que daban una serie de argumentos para justificar que tenían la necesidad de pagar por sexo “aunque no se preguntaran demasiado por esa práctica”. “En general, una de las cosas que tienen en común es describirlo como un hábito consagrado por el uso”, agregó.
Volnovich reflexionó que la sexualidad ejercida por el varón que consume prostitución es vivida como “muy disociada”. “Pueden tener una sexualidad que cabalgue sobre un vínculo tierno y afectuoso con su pareja y otra sexualidad, cuya ilusión es que se trataría de la más genuina, más ligada al deseo o la pasión, pero que en realidad es puro pretexto para ejercer un acto de denigración y humillación de lo femenino”, describió.
Volnovich afirmó que pagar por sexo es una violación autorizada socialmente por la mediación del dinero. Y plantea una explicación: “Porque significa legalizar, convalidar límites y rompe con la afirmación de que toda prostitución es mala. Y toda forma de prostitución lo es porque supone el cumplimiento de imperativos patriarcales y capitalistas que proclaman el uso y abuso del cuerpo del otro a cambio de un pago. Transforma el cuerpo de otro humano en una mercancía”.
En cuanto al consumo de otros tipos de identidades sexuales, Volnovich precisó que el mercado de la prostitución está fuertemente marcado por los prostituyentes. “Son los clientes los que deciden qué productos consumir”, aseguró.
    Y explica que por las características particulares del sexo, “donde la prohibición genera el deseo, los clientes empiezan consumiendo prostitución, pero en la medida en que es normal, ya no tiene la misma gracia. Entonces, es necesario cruzar algún límite, realizar alguna transgresión: los travesti, pero también los chicos, las nenas, asiáticas o japonesas. Son los clientes los que con sus demandas modifican el mercado. Son los que llevan a cambiar los productos que se ofrecen”.