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Revolución de los estudiantes

El presidente electo en Chile emergió del movimiento estudiantil que desafió al poder hace diez años.

Hace diez años, los estudiantes chilenos sorprendieron al mundo con una rebelión contra el modelo educativo que instauró la dictadura de Pinochet y mantuvieron los mandatarios surgidos de las urnas tras la restitución democrática. Gabriel Boric, un emergente de aquella gesta, ganó la presidencia del país en las elecciones del domingo al frente de un conglomerado de izquierda que reunió a partidos políticos, organizaciones de la sociedad civil y una multitud de independientes deseosa de un cambio de rumbo.

El ex presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile será el presidente más joven de la historia en el país trasandino. Tiene 35 años, la edad mínima exigida por la Constitución pinochetista vigente aún, a diferencia de los otros dos referentes de la rebelión estudiantil del 2011: Camila Vallejo (33) y Giorgio Jackson (34), quienes participaron de la construcción del espacio que se impuso en las elecciones por la sucesión de Sebastián Piñera, quien transitaba el primero de sus dos mandatos con altísimos niveles de aceptación popular cuando estallaron las protestas estudiantiles hace una década.

Piñera, el primer presidente de la centroderecha desde la salida negociada de Pinochet, venía de agigantar su base de sustentación popular con el famoso rescate de los mineros de Atacama cuando se le presentó el conflicto con los estudiantes. Optó por la represión a mansalva como respuesta a las demandas, al igual que en 2019 ante el estallido popular iniciado también por una protesta estudiantil que terminó con su carrera. A la sombra de la represión se incubó el proyecto que asumirá el poder en marzo.