El asesinato de Alexander Amigo de un tiro en el corazón, ejecutado presuntamente por Walter Concha, dejó vestigios que exceden el simple análisis de la escena del crimen. Ni Amigo ni Concha sospechaban que la resolución de una vieja bronca de pibes podría poner en riesgo toda una estructura vinculada al negocio de la droga, el manejo de las armas y, por qué no, los votos, en el sector integrado por los barrios Islas Malvinas y Cordón Colón. El crimen, para las autoridades, está prácticamente esclarecido. Hay un muerto, un posible autor, un arma y un móvil (la bronca). Pero esto ya no parece interesarles a las familias de ambos actores: las dos partes tienen miedo, porque en lo profundo se mueve algo que es más grande que su dolor y las aterra. Un familiar directo del joven imputado confió a LM Neuquén bajo reserva: “Nos tuvimos que ir del barrio porque recibimos amenazas, y por detrás de esta gente (la familia Amigo) hay gente muy pesada. Si Walter cometió un error, estuvo mal, pero no queremos más problemas”. En paralelo, este medio también recibió mensajes de texto de la familia Amigo advirtiendo que no quieren que se siga publicando información del trasfondo y las vinculaciones que existen con narcos porque tienen miedo. “Esto trae consecuencias de más violencia y miedo para mi familia, por los narcos de Cordón Colón”, reveló el mensaje. LM Neuquén contó que el arma homicida fue cedida por una jefa narco que maneja pibes. Estamos hablando de un muerto, pero también de varias víctimas del accionar narco en este sector de la ciudad, y no sorprendería que haya vinculados punteros políticos como en la banda de Los Champú. Ahora hay que ver si la Policía y los fiscales están resueltos a indagar los ribetes que dejó esta muerte.