Falleció a los 45 años en la ciudad de Centenario. Guillermo Pereyra despide con profundo dolor a su querido amigo y compañero Richard, quien luchó incansablemente por los derechos de los trabajadores. Acompaña a su esposa Nora y a sus hijos Tomás, Jazmín, Isabella y Agostina, y a sus padres en este momento de tremendo pesar, elevando al cielo una oración por su eterno descanso.