Ricos y pobres, separados por el "muro de la vergüenza"

Es en Lima, Perú. Los contrastes se acentúan a uno y otro lado.

Lima
En medio del cerro de San Francisco, en Lima, cohabitan las familias más ricas de la capital peruana, con decenas de vecinos que no tienen casi nada y cuya pobreza se abre a sus anchas por las precarias casas del lugar. Sin embargo, un muro de 10 kilómetros de longitud separa ambas realidades. En el país lo bautizaron el "muro de la vergüenza".

En Vista Hermosa, una población en la extrema pobreza ubicada en la parte alta del cerro en el distrito de San Juan de Miraflores, ha desaparecido el horizonte que sus habitantes contemplaban hace cuatro años cuando invadieron la zona.

La Lima adinerada que se abría ante sus ojos y los invitaba a soñar con un futuro mejor les dio la espalda a unas 80 familias cuando construyó un muro de más de tres metros de alto.

"La vista desde acá era bonita, se podía ver toda la ciudad, hasta que los de Las Casuarinas se enteraron de que llegamos y construyeron el muro; nos quitaron la vista para que no miremos a su lado, para alejarnos de ellos porque no teníamos su nivel", señaló Amadeo Alarcón, vecino del lugar.

Miedo Los vecinos ricos temen por su seguridad y sienten que el muro los protege.

La amenaza de que se propagaran las invasiones fue el principal argumento para levantar la barrera, además del temor a los robos en Las Casuarinas, una de las urbanizaciones residenciales más lujosas de Perú, ubicada en el distrito de Surco.

Los caminos de barro de Vista Hermosa, las casas de madera iluminadas con velas y los techos con huecos contrastan con las viviendas valoradas entre 2,5 y tres millones de dólares que se levantan a sólo unos kilómetros.

La pobreza del cerro limeño se ha convertido así en un ejemplo de la desigualdad en Latinoamérica, que vivió un auge económico entre 2001 y 2012, pero que no llegó por igual a todos.

En la ladera rica del cero, las casas pueden costar más de u$s 5 millones en esta zona y cuentan con una vista privilegiada de toda la capital del Perú. Pero al otro lado, crecen las villas miserias de Pamplona Alta, en el distrito de San Juan de Miraflores.

El fenómeno
El negocio del tráfico de tierras

El muro empezó a construirse en los años 80, "en la época del terrorismo y del avance de invasiones en el Perú", afirma Elke McDonald, residente de Las Casuarinas desde 1958.

"Como Las Casuarinas era una propiedad privada, decidimos que era mejor delimitarla y financiamos una parte del muro. Es una realidad que en Perú tenemos que protegernos de las invasiones, no necesariamente de los vecinos", argumenta.

Más de la mitad de las urbanizaciones de Lima nacieron a partir de invasiones y tráfico de terrenos, según el urbanista Pablo Vega Centeno. Él asegura que estas prácticas se convirtieron casi en una política de Estado y duran hasta ahora.

Hace tres años, se construyó el último tramo del muro, ante la aparición de otra invasión: el pueblo joven Vista Hermosa. "Las casas empezaron a asomar. Sobre la línea divisoria del cerro se veían unos techitos. Los vecinos se asustaron", agrega.

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario

Lo Más Leído