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Riquelme hace de Boca un GH

Del cabaret de otros tiempos a este presente lleno de conflictos evitables con el ídolo responsable.

Justo en la noche del 10, en la que se homenajeó a Maradona, otro histórico enganche de Boca fue el gran protagonista de la jornada y dio la nota negativa. Hablamos de Juan Román Riquelme, el máximo ídolo de la entidad junto a Rojitas quizá, quien tras la derrota 1 a 0 frente a Gimnasia y desde su rol actual de dirigente ordenó al plantel xeneize que descienda del micro para mantener una charla íntima en el vestuario.

Si bien luego tanto Román como Battaglia y el Cali Izquierdoz le bajaron los decibeles a la cuestión, la polémica decisión de Riquelme alimentó a los medios y la opinión pública que, como aseguró el entrenador, sobredimensionan todo lo que ocurre en el popular club.

Pero el problema, como reza el dicho, no es del “chancho” sino el que le da de comer.

Y, en ese sentido, Boca es un Gran Hermano permanente, un escándalo tras otro, el club de las novelas propiciadas “desde adentro”. Que Villa, que Cascini, que el Var, que Pergolini, que Riquelme, que Cardona, que Fabra.

El famoso cabaret que denunció Latorre en la época del Bambino Veira entrenador, es un “poroto” en comparación con este convulsionado presente azul y oro, en el que cada día hay un conflicto nuevo, una sorpresa ruidosa por los malos manejos.

El abuso de poder, la desprolijidad y la soberbia han sido hasta aquí algunas de las falencias más palpables de la gestión de Román en el Consejo de Fútbol, un “modus operandi” que deja mucho que desear más allá de los resultados, que por ahora están por debajo de las expectativas. Haya sido un reto o un agradecimiento como aseguró Riquelme, sus formas no son las correctas y está en Boca de todo por sus desatinos.