Papá, ya pasaron 30 días desde que te fuiste a descansar, van a pasar años y no vamos a dejar de extrañarte. No sabés cómo me gustaría tenerte acá con nosotros... Me encantaría que en el cielo tuvieras teléfono para poder llamarte todos los días. Hoy me acordé de vos, igual no es ninguna novedad, me pasa en cada momento y pienso en los lindos recuerdos que vivimos. Tu enseñanza, lo buen ser humano que fuiste y más, en mi vida voy a olvidar todo lo que me diste y ayudaste, a veces se me hace difícil la vida y en esos momentos feos me gustaría estar a tu lado. Sé que tengo que luchar por mí y por lo que más amo ¡que es Virginia! Seguro que vas a estar feliz de verme contento y disfrutar de la vida. Me quedo tranquilo porque sé que Dios te tiene como a un rey en sus brazos y yo en mi corazón. Me gustaría, con la ayuda de Dios, que vinieras un ratín para poder abrazarte fuerte y decirte que te quiero mucho y te extraño. No olvides lo que hablamos. Te dejo un beso y un abrazo enorme como el de un arco de una cancha que supimos defender. Te extraño. Claudio Guzman.