¿Sabe usted de qué hablamos cuando hablamos de felicidad?

Existe un estado de bienestar que podemos entrenar y mejorar.

Buenos Aires
Lo que les gusta a unos no es lo mismo que lo que les gusta a otros. Tampoco lo que disfrutan y lo que los hace "sentirse plenos". Quizás por eso cada uno tiene su propia definición de lo que la felicidad implica para sí.

Más allá de estas individualidades, la ciencia sigue intentando dilucidar qué es eso a lo que llamamos felicidad. Y si bien no existe una definición acabada, hoy en día la investigación se enfoca en describir estados que se relacionan, como el llamado "bienestar".

Pero ¿cómo se accede a ese bienestar tan preciado?

Sonreír como simple acto motor puede tener incidencia sobre nuestra emociones.


El neurólogo y neurocientífico Facundo Manes explica que hay varias cosas que podemos hacer para aumentar el bienestar, lo fundamental es saber que es posible "entrenarse" y depende de nuestra voluntad.

"Gracias a la neuroplasticidad, sabemos de la capacidad del cerebro de crear nuevas conexiones neuronales e incluso de generar nuevas neuronas ligadas a la experiencia. Estas actividades también pueden producir cambios estructurales y funcionales en el cerebro", dice Manes.

¿De qué actividades habla? De cosas como el ejercicio físico, que, según resaltó, ayuda a reducir la ansiedad y el estrés, pero que también tiene un rol importante en las funciones cognitivas, como la consolidación de recuerdos y la memoria de largo plazo.

Impacto La ciencia determinó que la felicidad impacta en los genes y esa "carga" puede transmitirse.

Numerosas investigaciones han comprobado que meditar de manera regular también modifica positivamente la estructura y el funcionamiento cerebral y, por tanto, se correlaciona con mayores niveles de bienestar y menor número de enfermedades.

Tener y potenciar las emociones positivas es un recurso que también favorece el bienestar: "No sólo nos hacen sentir bien, sino que buscan ampliar nuestro repertorio de recursos positivos. Es así que cuando llevamos adelante un accionar que produce un resultado positivo, la emoción asociada nos impulsa a querer repetirla en el futuro", explica.

Maximizar nuestras potencialidades solidarias nos ayuda a todos estar bien". Facundo Manes Neurocientífico

Mantener relaciones sociales amistosas, afectivas y amorosas también es considerado fundamental por la ciencia para conseguir el bienestar. Lo mismo que tener actitudes como la gratitud, la valentía y la generosidad, que activan un circuito neuronal asociado al placer y a la recompensa, además de activar diferentes "químicos" asociados a la felicidad, como la dopamina y la oxitocina.

Meditación
Prepara la mente para el bienestar

Meditar en forma regular, según distintas investigaciones científicas lo han demostrado, condiciona y acomoda la actividad cerebral para que el cuerpo disfrute más y se contraigan menos enfermedades.

La columna de bernardo stamateas
Relaciones sanas y felices

Licenciado en Psicología, sexólogo clínico y escritor (www.stamateas.com)

Te invito a considerar estas pautas a continuación para poder establecer relaciones más sanas y felices.

1) El carácter: alguien con carácter no tiene máscaras y es la persona que debe ser. Como resultado atrae mejores relaciones. En cambio, alguien que pretende ser otro, que no es sincero, aleja de su vida lo mejor y se queda con aquello que no le conviene y a veces lo perjudica.

2) El compromiso: te convierte en alguien con un atractivo especial, hace que los demás te vean como una persona confiable, segura, con autoridad. Junto con el compromiso llegarán las mejores personas, los mejores recursos y las oportunidades.

3) La preparación: capacitarnos es una manera de superarnos a nosotros mismos. Separá tiempo en tu rutina diaria para aprender algo nuevo. Alguien que se supera a sí mismo, que tiene el deseo de aprender nunca deja de crecer y es capaz de relacionarse de manera sana.

4) La química: según tu valoración de las personas será la forma en que ellos te verán. La química no sólo es un poderoso imán sino que abre puertas y despeja el camino de obstáculos.

Ahora bien, aunque es posible que una relación traiga felicidad a nuestras vidas, la felicidad depende exclusivamente de uno mismo. Y lo cierto es que si uno es feliz, lo será también cuando esté en compañía.

¿Cómo podemos procurar ser más felices en el día a día, para sumar luego a las relaciones que tengamos? Algunas ideas...

•Enfocándome en el momento, viviendo el hoy. Enfocarse en el ahora trae como consecuencia optimismo y ganas de vivir.

•Procurando tener a menudo algún placer interior. Confundimos muchas de las actividades que realizamos, como ir a una fiesta, al cine, a tomar algo o de compras, con el placer.

En realidad se trata de estímulos externos, que no reemplazan las cosas que pueden provocarnos placer de adentro hacia afuera, tales como tener paz mental y salud física y emocional, disfrutar de la soledad y de la compañía de otras personas.

Muchas personas han perdido estos placeres interiores e intentan reemplazarlos por una actividad tras otra, en búsqueda de la felicidad.

Pero, si en verdad aspiramos a ser felices, solos y en compañía, deberíamos preguntarnos (y respondernos con honestidad): ¿Qué es lo que me apasiona y me provoca placer? Es posible ser un poco más feliz cada día. La felicidad está escondida en el permiso que nos damos a nosotros mismos para disfrutar cada aspecto de la vida. ¿Te permitís ser feliz?.

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