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Sabella sí fue un ejemplo

El nefasto 2020 le dio otro golpe a los futboleros. Sabella fue un grande, simple y generoso.

Ya se había ganado el odio eterno del mundo entero el 2020 por el drama de la pandemia que tanto daño y muertes causó. Y el nefasto año la remató con dos golpes bajos sobre el cierre de su calendario, dos pérdidas irreparables para los argentinos.

No cesó aún el dolor (la herida seguirá abierta hasta el último día en la vida de los futboleros) por la traumática partida del genial Diego Armando Maradona, y sobrevino otro golpe al mentón, un nuevo mazazo, en especial hacia aquellos ligados al balompié: el fallecimiento de Alejandro Sabella.

Los detractores del mejor jugador de la historia se llenan la boca diciendo que Pelusa no podía ser ejemplo de nada ni de nadie en virtud de sus deslices fuera del campo de juego. Pues bien, Pachorra sí lo fue. Un señor con todas las letras. Un excelente profesional y mejor persona.

Su trato casi paternal con la generación dorada que logró el subcampeonato del mundo en Brasil 2014, su contención hacia Messi, Masche y compañía en la dolorosa derrota en la final, sus valores y conceptos enaltecen su figura y ahora su recuerdo.

Había dos cosas que jamás negociaba: la dignidad en la vida, las formas en el fútbol. Si bien era díscipulo de Bilardo, se diferenciaba en un punto ya que no avalaba ni pregonaba el ganar a cualquier precio.

“Siendo técnico de la Selección lo encontrabas en el supermercado chino haciendo las compras y los chicos del barrio iban el día antes de los partidos a preguntarle cómo formaría Estudiantes y les daba el equipo sin problemas”, reveló en las últimas horas una vecina platense sobre Sabella. Así de simple, así de generoso. Se lo va a extrañar. Te hubieras ido vos 2020...