Hijo: otra hoja del almanaque que se desprende y van 16 años de tu partida física. Seguís estando entre nosotros, viviendo siempre en nuestros corazones. Este año papá ya no está, le llegó el momento de estar con vos, y así mi corazón se terminó de romper. Mis dos amores ya me iluminan desde el cielo. Son muy dolorosas sus partidas. Todos los que están siempre me acompañan con todo cariño y recuerdos. Te imagino ahora recibiendo a
"tu enano", cierro los ojos y los veo abrazados.
Te quiero, hijo querido, tu recuerdo siempre vive en mí.
Te amaré hasta mi último suspiro.
Mamá.