Sin embargo, una segunda inspección reveló que se encontraban ante monedas de oro auténticas, que probablemente habían quedado expuestas por las tormentas de días anteriores.
Tras dar aviso a las autoridades y proceder a su recuperación, se certificó que era la mayor reserva de monedas de oro encontradas en Israel, sin haber sido intervenidas: cerca de 2.000 piezas del período Fatimí, con una antigüedad de unos 1.000 años y de diferentes valores, como un dinar, medio dinar y cuarto de dinar y de diversas dimensiones y pesos. Se cree que fueron acuñadas en Egipto y el norte de África.
El califato al que pertenecen las monedas gobernó buena parte del Oriente Medio y el norte de África durante casi 200 años, entre el 909 d.C. y el 1.171 d.C.
Los investigadores piensan que podría tratarse de los restos del naufragio de un barco que iba hacia la ciudad de Cesarea con el tesoro, ya sea con intenciones o como resultado del comercio, como resultado de la recaudación de impuestos, o bien para pagar a la guarnición militar que protegía la ciudad.
Según Robert Cole, un numismático experto de la Autoridad de Antigüedades de Israel, “las monedas están en un excelente estado de conservación, ya que a pesar de que han estado en el fondo del mar durante unos mil años, no requieren ninguna limpieza.
Kobi Sharvit, director de la Unidad de Arqueología Marina, elogió a los buzos que lo encontraron por su nobleza: “Estos buzos son ciudadanos modelo”.