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Salud mental: los pendientes del Estado para asistir y prevenir el suicidio

La pandemia de COVID profundizó el colapso del sistema. La necesidad de mayor presupuesto y articulación con otros actores sociales.

Hablar de suicidio para prevenir implica destapar una olla y analizar muchas aristas, entre ellas el rol del Estado a la hora de idear y poner en prácticas políticas públicas para construir un entorno social saludable que ofrezca oportunidades y escenarios positivos para un proyecto de vida, además de brindar dispositivos y fortalecer las redes de contención en situaciones adversas.

Con su sanción en 2015 y su reglamentación seis años después (si, seis años después), la Ley Nacional 27.130, de Prevención del Suicidio "a través de la prevención, asistencia y posvención", ya puso en evidencia que existe un desfasaje entre el texto y la acción, entre el ideal y lo que sucede en la realidad.

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En su artículo 7, la normativa -a la que adhirió la provincia de Neuquén- estipula una serie de acciones para visibilizar el tema y hacer prevención: desde capacitaciones en ámbitos educativos, laborales, recreativos y en contextos de encierro, hasta campañas de concientización a través de los medios, pasando por la implementación de una línea telefónica gratuita de escucha para personas en situaciones críticas, con operadores capacitados.

Si bien existen capacitaciones y campañas de visibilización, el suicidio sigue siendo un tema tabú y materia con un gran nivel de desconocimiento, más allá de que los casos hayan aumentado en los últimos años. Esta situación hace aún más llamativo que la línea telefónica nacional de prevención esté a cargo del Centro de Asistencia al Suicida, una institución sin fines de lucro que "desde 1967 brinda asistencia gratuita, confidencial y anónima a personas en crisis o riesgo". Es decir, que no es resultado de una política pública ni un dispositivo estatal.

Salud mental Hospital Heller (3).JPG

En Neuquén funciona la Línea de Contención en Salud Mental y Adicciones - (299) 5358191- que actualmente absorbe la demanda vinculada a riesgo suicida. La iniciativa estatal - que también incluye la modalidad Whatsapp - fue impulsada por un equipo de profesionales del Hospital Heller para contener situaciones de crisis durante la etapa de aislamiento de la pandemia de coronavirus.

Hace unas semanas el dispositivo fue objeto de protesta por parte de integrantes del Servicio de Salud Mental de ese centro de Salud quienes manifestaron su disconformidad respecto al "retiro arbitrario" de la oficina de esa dependencia. En ese marco, los trabajadores también reclamaron por la falta de medicamentos y de recursos humanos, edilicios y económicos para dar respuesta a la creciente demanda que desborda no solo a ese hospital, sino también a todo el sistema provincial. Si la situación era crítica antes de la llegada del COVID, la pandemia y sus efectos, no hicieron más que agravarla.

Por otro lado, desde la Mesa Interministerial de Prevención del Suicidio de Neuquén, Daniel Schiro y Carlos Soto contaron que ese espacio presentó un proyecto de una línea telefónica de tres dígitos específica para la atención de riesgo suicida, que incluye la formación de personas para la asistencia y un convenio con todas las cooperativas y empresas telefónicas para que el dispositivo brinde cobertura a toda la provincia. "Falta que se ponga en marcha, aún no sabemos cuándo", reconoció -sin embargo- Soto (interventor comunitario en el trastorno del comportamiento suicida y referente de la Fundación Manos Unidas por la Paz en Neuquén) la no poder dar precisiones respecto a la concreción del la iniciativa.

Un sistema colapsado que apela al voluntarismo

En otro capítulo, la ley 27.130 determina que “los efectores de salud deben ofrecer para la atención del paciente con intento de suicidio un equipo interdisciplinario conformado en los términos de la ley 26.657 de Salud Mental, asegurando el acompañamiento del paciente durante todas las etapas del proceso de tratamiento, rehabilitación y reinserción social y promoviendo la integración de los equipos de asistencia con miembros de la familia y la comunidad de pertenencia, por el plazo que aconseje el equipo asistencial especializado”.

La premisa contrasta con la crítica situación que se vive en distintos centros de salud del país y la región desde hace tiempo, y los escasos y deficientes dispositivos de contención que existen.

Conseguir turno con un psicólogo se convirtió en un verdadera odisea en Neuquén, tanto en el sistema público como en el privado. A eso se le suma los reclamos de los trabajadores de salud mental que no dan abasto para contener la demanda en hospitales y otros centros de atención por la cantidad de pacientes, las deficiencias en los espacios físicos en los que desarrollan su actividad y otras cuestiones que afectan los tratamientos o que directamente impiden dar respuesta a situaciones graves. Todo en un contexto socioeconómico complejo en el que aumentaron los casos de depresión, ansiedad y los consumos problemáticos.

"Tristemente sigue siendo muy difícil acceder a una consulta psicológica, ya sea de acompañamiento o en una situación ya extrema. Hay compañeres que se acercan a los hospitales y los mandan a la zona del radio donde viven y se encuentran con que en el centro de salud del barrio no hay lugar. Si acceden es como poco y nada, no hay un acompañamiento interdisciplinario", aseguró -en diálogo con LMNeuquén- Benjamín Genova, director de Masculinidades Trans de la Subsecretaria de Diversidad de Provincia.

En sintonía, desde el Hospital Castro Rendón, la psiquiatra Mónica Pérez postuló: "La ley de Salud Mental es una herramienta más. Pero no porque esté la ley, la sociedad va a cambiar en relación a cómo ve y qué lugar le da a las problemas de salud mental. El gran problema es la implementación porque estaba estimado un presupuesto que no sucedió. Hace unos meses dijeron que habían aumentado el presupuesto, pero no se sabe a dónde fue destinado". "En Neuquén tenemos a los centros de salud con listas de espera para los turnos en psicología. No hay tanta accesibilidad en este momento. Faltan recursos económicos para sostener dispositivos y equipos de trabajo. En los último años hubo una reducción de personal por una cuestión de salario, precarización laboral y vaciamiento del sistema público. Un montón de psiquiatras se fueron a trabajar al sistema privado, eso es gente que se fue y no fue reemplazada", subrayó.

SFP Salud Mental Hospital Castro Rendon Belén y psiquiatra Mónica Pérez (9).JPG

"Por otro lado, las clínicas privadas tendrían que tener guardias interdisciplinarias. No las tienen y todo se deriva a las guardias del Hospital Heller y del Castro Rendón", planteó la médica al dar cuenta de la sobrecarga que tienen los equipos de atención en el sistema público al que también acuden personas con obra social o prepaga que aún así no les alcanza para cubrir tratamientos en instituciones privadas.

"Esto no quita el compromiso de los trabajadores de los centros de salud", remarcó la psiquiatra al destacar la tarea asistencia y de prevención que realizan a pulmón y por voluntad propia en escuelas, clubes o en las comisiones vecinales que son los receptores primarios de situaciones conflictivas o de riesgo. "Eso se hace. Hay muchos compañeros que tratan de sostener esa tarea más allá de la saturación de la que hablamos", enfatizó, antes de que su compañera del Servicio de Salud Mental del Hospital Castro Rendón, la psicóloga Ana Belén Weiner, dé detalles de las duras situaciones a las que intentan dar respuesta.

"La mayor prioridad son los pacientes que están en una situación de vulneración de derechos que no acceden a un tratamiento porque están siendo maltratados o violentados. En estos casos es necesario moverse, ir a la escuela - por ejemplo - si no han interrumpido la trayectoria escolar. Todo implica tiempo, tiempo cualitativo, que no abarca solo el turno del paciente. Se desconoce, pero la tarea de salud mental tiene mucho de sentarnos a escucharnos entre todos los actores que estamos trabajando o involucrados, ya sea el docente, la mamá, el tío, a veces instituciones que están sosteniendo una situación habitacional, referentes de Desarrollo Social, acompañantes terapéuticos, un recurso que también falta muchísimo", advirtió la profesional que está enfocada en niñez y adolescencia.

"Lo que hay es un trabajo artesanal de sentarse a pensar cada situación y muchas veces lo que tenemos que trabajar en la restitución de derechos elementales. La idea es tener mayor margen para trabajar otras cuestiones", subrayó.

"También podemos pensar otro tipo de situaciones donde podemos pensar abordajes grupales y espacios vinculados a apostar a la vida, pero faltan espacios físicos para poder hacerlo y propuestas que sean atractivas y que tengan que ver con los intereses y proyectos que los adolescentes están trayendo", añadió.

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Por su parte, Daniel Schiro señaló que el rol del Estado en materia de salud mental también es fundamental en poblaciones pequeñas o rurales, donde también se han dado casos de suicidios e incluso, una seguidilla en un breve lapso de tiempo.

"Cuando nosotros vamos a trabajar esta temática en algún lugar chiquito, siempre llegamos un día antes y recorremos la zona para ver con qué recursos cuentan. Algunos nos dicen 'nosotros no tenemos psicólogo acá. Viene un psicólogo una vez por semana y atiende tres turnos que, encima, están judicializados'. O sea, no tienen el recurso". Por eso hay que generar estrategias, situaciones donde el Estado pueda comprometerse con políticas públicas", recalcó.


La necesidad de articular con otros actores sociales

Todos los profesionales consultados por LMNeuquén coincidieron en remarcar que la problemática del suicidio es un tema que atañe a toda la sociedad y que el trabajo en prevención requiere un mayor nivel de involucramiento y conocimiento por parte de todos y en especial de sectores con poder de acción y decisión en distintos ámbitos.

"Cuando hablamos de la ley 27.130 y de la 26.657 de Salud Mental, hablamos de que las problemáticas demandan un abordaje intersectorial que incluye al sector salud, pero también a Desarrollo Social, Educacion, al Ministerio de Trabajo, el Poder Judicial, entre otros. Son temáticas graves y delicadas que exceden a la psicología y al psiquiatría", enfatizó Mónica Pérez.

Tal es así, que la ley 27.130 especifica que es necesario “elaborar y mantener actualizado un protocolo de atención del paciente con riesgo suicida o con intento de suicidio, que contenga la identificación de factores predisponentes, psicofísicos sociodemográficos y ambientales, a los fines de poder definir las estrategias de intervención”, que implica la participación de diferentes actores sociales e instituciones.

Conformada en 2019, la Mesa Interministerial de Prevención del Suicidio de Neuquén está trabajando en el armado de un protocolo provincial que vaya en esa línea. "La idea es articular con Salud, Educación, Policía, Bomberos y diferentes actores de la comunidad", contó Daniel Schiro. "Esto requiere un trabajo en equipo para que - en principio - haya un conocimiento general de la temática. Hoy hay una descoordinación total por lo que es necesario que haya algo elaborando a la hora de dar respuesta", añadió para luego hacer hincapié en la importancia de que se capaciten los profesionales de la educación.

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En ese sentido, Schiro postuló que un docente formado no solo cuenta con mayores herramientas para advertir situaciones y ayudar a encauzarlas, sino que también puede hacer prevención a partir de charlas y el diálogo con los estudiantes. Agregó que una de las barreras que impide la formación de los educadores está vinculada a que los cursos sobre el tema no otorgan puntaje, por lo que el nivel de compromiso queda relegado a la voluntad del docente.

En consonancia, el suicidólogo Carlos Soto, quien también integra Mesa Interministerial de Prevención del Suicidio de Neuquén, expresó: "Muchas veces no se quieren involucrar por miedo, porque no saben adonde recurrir. Muchos preguntan: '¿hasta donde tengo que involucrarme con esto?'. Tienen miedo porque hay un desconocimiento de la temática, no conocen la ley", dijo.

"La idea es que el docente no esté solo, que también se forme y lo acompañe un psicopedagogo; que todos o buena parte de los integrantes de la institución en la que trabajen estén formados también", sumó, por su parte, Schiro.

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"Cuando un chico está atravesado por una cuestión y no puede ponerla en palabras, quizás a veces se lo castiga, se le dice 'andá a dirección', en vez de ver qué le está pasando, por qué se expresa de esa manera. La ley dice que, si bien no es obligatoria la denuncia de una situación de riesgo, si es obligatorio ponerla en comunicación a la Dirección de Niñez Adolescencia y Familia. La comunicación es anónima", aclaró.

Para tener en cuenta: Las guardias de Salud Mental en los hospitales Heller y Castro Rendón atienden las 24 horas, mientras que la del Bouquet Roldán y los hospitales de Centenario y Plottier, lo hacen de 8 a 20. Línea de Prevención del Suicidio (Argentina): (011) 5275-1135. Línea de contención en salud mental (Neuquén): 2995358191.

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