La llave la tiene Sapag. Esa fue la figura que utilizó hace unos días un dirigente del sector azul al graficar el mecanismo que se utilizará para que se le abra la puerta a cualquier candidato que quiera suceder al actual gobernador. Eso está claro, no solo por el amplio triunfo en las internas partidarias del 24 de agosto -que le otorgan la conducción plena del MPN- sino también y, fundamentalmente, porque más allá de las justas aspiraciones personales que pueda tener cualquier funcionario del partido provincial, como también de la remanida frase de que debe darse primero un debate interno, el nombre de quien buscará ocupar a partir de 2015 el sillón de Roca y La Rioja pasa solo por la decisión del actual mandatario neuquino. Al igual que hizo ante el anuncio del lanzamiento del ministro Guillermo Coco, ayer Sapag afirmó que la posibilidad de una candidatura de su vicegobernadora Ana Pechen es una decisión personal de ella y no una idea del Gobierno. Y si bien disfrazó su afirmación al hacer referencia a los aspectos constitucionales de esa hipotética postulación, es seguro que por allí no hay que buscar a su sucesor. En el día después de las internas del MPN, una catarata de aspirantes y hasta alguna fórmula (como la de Lucila Crexell y Alicia Comelli) se anotaron en la carrera a 2015. Paradójicamente, quien no lo hizo fue Omar Gutiérrez, el ganador de esa elección, a sabiendas de que nunca hará movimiento alguno sin contar antes con el guiño de Sapag. Quizá, el actual ministro de Economía y flamante presidente del partido provincial está esperando esa señal que tarde o temprano, se supone, llegará.