Sapag recibió en el aeropuerto a Scioli, pero en verdad se habían visto ya el día anterior en la cumbre que en San Juan mantuvieron las provincias mineras. El asunto de la minería es clave en el plan productivo que esconde el ex motonauta en una manga. Scioli habla de aumento “exponencial” de la explotación, un modo fulminante, casi instantáneo, de garantizar el ingreso de dólares frescos a la economía.
Claro que Scioli aprovechó la cumbre no sólo para dialogar con Sapag sino para sacarse una foto con el gobernador vecino, Alberto Weretilneck, quien se impuso en la elección de junio con el apetecible 52,8% de los votos. Y aunque los partidos de los gobernadores del valle ya expresaron su prescindencia respecto de las elecciones a presidente, Scioli da por hecho su apoyo, al menos tácito. En la mesa de arena del sciolismo el asunto no es menor. Con Sapag y Weretilneck “adentro”, el respaldo de la Patagonia sería casi total contando a Roxana Bertone en Tierra del Fuego; Martín Buzzi en Chubut; y los dos sectores del peronismo santacruceño, con Daniel Peralta y Máximo Kirchner. Todos apostando al triunfo de la “continuidad”.