México (AFP-NA) > Con la muerte Heriberto Lazcano Lazcano alias "el Lazca" termina una generación de narcotraficantes mexicanos y se agudiza la crisis interna de los Zetas, aunque según analistas ese grupo continúa siendo la segunda mayor organización del narcotráfico en México.
"Es uno de los golpes más importantes de este gobierno porque no sólo le pega a la parte más cerebral de la una organización", sino que muere una de las figuras de cohesión entre los Zetas, dijo a la AFP Diego Osorno, autor de "La guerra de los Zetas".
Militares mexicanos se enfrentaron el domingo con hombres armados en un campo de béisbol en Progreso, un pueblo de Coahuila, donde un hombre, identificado por sus huellas dactilares como Lazcano, fue abatido junto con otro individuo.
Los cuerpos fueron llevados a una funeraria de Sabina, un pueblo cercano, donde la madrugada del lunes fueron robados por un grupo de hombres fuertemente armados, informó el martes Homero Ramos, fiscal estatal.
"Hay un fin de ciclo", la caída de el Lazca representa el "fin de una generación de zetas y el principio de otra", señaló Osorno.
El Lazca o "Z-3" era el último de un grupo de 31 ex militares desertores, varios de ellos integrantes del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales del ejército mexicano, que conformaron a finales de la década de 1990 el brazo armado del cártel del Golfo.
Murió "quizá uno de los más sangrientos de la historia reciente del narcotráfico de México. Es un hombre que puso de moda la decapitación, el desmembramiento de cuerpos y una violencia extrema que se puede escribir con mayúscula", dijo de su lado Ricardo Ravelo, periodista y experto en temas de narcotráfico.