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Se impuso el sentido común

Las fiestas masivas juntan a miles de chicos en un espacio en el que corren el alcohol y todo tipo de drogas.

En medio de tanto debate, polémica y análisis alrededor de las fiestas masivas que se organizan en Neuquén, parece haber primado el sentido común.

Decidieron postergar la próxima fiesta que estaba prevista para este fin de semana. No quedó claro todavía si fue un pedido del Municipio o si fue una decisión de los organizadores. Cuándo se hará, todavía no se sabe.

Mientras tanto, las autoridades provinciales y municipales decidieron ocuparse del tema, que no es nuevo y que además es muy difícil de resolver.

Después de la paliza que le pegaron a un pibe de 20 años al que dejaron al borde de la muerte, era necesario que alguien hiciera algo, por más que la solución no estuviera al alcance de la mano. Pero lo bueno es que alguien se ocupó.

De todas las cosas que se dijeron desde que ocurrió el hecho, lo más rescatable es que el propio gobernador reconoció que el problema no estaba afuera de la fiesta, ni de los controles, ni en la cantidad de ambulancias o policías que se asignaran, sino adentro, donde el alcohol corre como agua y las drogas de todo tipo (hasta las más peligrosas que dejan a los chicos como si fueran zombies) se reparten como si fueran caramelos. Además de la suspensión de esta nueva fiesta, también decidieron prohibir el ingreso de bebidas alcohólicas. Dicen que cuando finalmente se haga este encuentro, habrá dentro del predio personal especializado controlando que se no se generen desmanes.

¿Alcanzarán estas medidas para que el próximo encuentro tenga un buen final? Nadie en realidad lo puede asegurar. Lo importante es que se hayan hecho cargo del caso.