Se inauguró el mural Los elogios, del artista Carlos Juárez

Se inauguró el mural Los elogios,del artista Carlos Juárez

Neuquén
El mural Los elogios, una obra de 73 metros de extensión del artista Carlos Juárez realizada en técnicas mixtas sobre un paredón del Cementerio Central, se inauguró el lunes pasado y contó con la presencia del intendente Horacio Quiroga, quien expresó: “Es un mural de gran complejidad, uno de los más grandes de Latinoamérica y forma parte de nuestro patrimonio cultural”. Y destacó: “Es una obra de arte público maravillosa que recorre los fundamentos de la creación y está omnipresente la naturaleza, la cultura, el cosmos y el universo”.
Con el artista Carlos Juárez colaboraron Graciela Couto, quien aportó piezas en vitrofusión; en la ejecución  de la obra, la arquitecta María Eugenia Moreno, y contó con el apoyo de dos firmas que aportaron para la reparación del muro y materiales (Weber Saint Gobain) y mano de obra para la ejecución (constructora Julio Maiolo) en el marco del programa de responsabilidad social empresaria.
Incorporar el arte público como constitutivo del espacio urbano es esencial en la configuración del entorno, ya que replantea la relación de la ciudad con el medio ambiente, del habitante con su entorno y de la cultura como expresión de una identidad social.
Este mural viene a resignificar y poner en valor un sitio de rituales y reverencia a nuestros antepasados y a la memoria colectiva de la ciudad, recuperando para el arte y la cultura las paredes vandalizadas.
De izquierda a derecha el sector color beige elogia lo luminoso en el sentido material y espiritual, sol, el día, la energía de la vida. También las 3 Marías (constelación de Orión), de implicancias trascendentes en las culturas antiguas.
El sector color gris oscuro elogia los astros de la noche austral, con la Cruz del Sur que representa los cuatro rumbos del mundo andino y la pata del ñandú (realizado con la colaboración de niños de la Escuela Municipal de Cerámica).  Luego, Las Pléyades, cuya aparición en el solsticio de invierno indica el comienzo del año nuevo, la renovación y resurrección de la vida, con implicancias similares en los pueblos originarios del hemisferio sur. Finalmente, elogio a la luna, por sus relaciones con  la fecundidad y lo femenino. La idea de “lo cósmico” pretende ser una pregunta al universo, al cielo, que es también una manera de interrogarse a uno mismo.
En el sector color terracota, una montaña con el perfil de mujer joven mira la luna. Elogio a la fertilidad, lo femenino, la fuerza de la tierra, con símbolos originarios que aluden al mito de origen de Tren Tren. Esta parte posee  inclusiones cerámicas realizadas por niños alumnos de la Escuela Municipal de Cerámica y la ceramista Eliana Famín. La Madre Tierra concluye con picos de la Cordillera de los Andes, el fuego de los volcanes, el petróleo y el agua.
El sector color blanco posee  elementos del aire (pájaros) y el agua de los ríos (la bandera de la ciudad). Finalmente, una representación de la energía en movimiento que termina con un laberinto gigante como metáfora de la vida y de la muerte.

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