Estamos prendidos fuego. Literal. No es novedad. Y el calor del verano no tiene nada que ver. Los que pronosticaban un cambio lleno de alegría a partir del ballotage, desafiando a la economía con ondas de amor y paz, le erraron feo. El clima social sigue bien veraniego, con una temperatura que llega a punto de hervor en las redes sociales, en las que ayer fue tendencia durante varias horas el incendio de Canal 13. Un accidente, sin heridos graves, sin tragedia, en un edificio. Pero en uno que tiene, desde hace algunos años, una connotación especial. Que divide a buena parte del país. Porque hay otra, menos visible, no tan presente en Twitter, a la que le interesa más cómo arreglárselas para parar la olla cada mes, que los vaivenes de un grupo empresario de notable incidencia en la vida política de las últimas décadas.